Recuerdo un amigo de la familia, como Petronio, que teniendo negocios en América, venía a León para visitar una sastrería que le confeccionaba los trajes.
Distinto era mi caso, cuando mi madre decía: necesitas unos pantalones. Noolvidaré la humillación. La modista, una mujer entrada en carnes, y sin contemplaciones, me ponía sobre la mesa en calzoncillos, entre paños, acerico, jaboncillo, metro y unas grandes tijeras, lo cual perturbaba mi orgullo y algo más, al sentir unas manos recorriendo mi cuerpecillo por aquí, por allá, que si la sisa… que si tira, que si cargas… Un horror.
Si León fuera un paisano y hubiera que vestirlo, cuando el traje estuviera acabado ya no le serviría porque aquí las cosas, sea lo que sea, o se hacen a medias o no se hacen. Hoy, pasando por Villadangos me llamó la atención la confluencia de camiones en una carretera que, en cualquier parte, sería una vía de servicio. El paso para salvar embudo, lleva años instalado pero, inexplicablemente, no se abre. La provincia está plagada de proyectos pero todos se dilatan u olvidan. Hilvanados como mis viejos pantalones.
Siendo León una ciudad histórica que fue importante, su deriva es hacia atrás, perdida en el vasto territorio de esta Comunidad y a su disposición. Los casos son notorios. Hoy en día la ciudad carece de una ronda de verdad cuando Valladolid o Burgos tienen dos y hasta tres. La Estación de tren,una maqueta de lo que debería ser una de verdad, como Rosa de Lima o Campo Grande. Y el AVE no es tal mientras el túnel de Pajares esté cerrado. En cuanto a la vía estrecha, sólo es de interés para Alsa, mientras la Junta busca utilidad. Más. Siendo Valladolid la capital virtual, es inaudito que la autovía, una vez iniciada, se deje como está. La recuperación de la muralla, Plaza del Grano… y tantas cosas vendidas. Pero, como decía el Hermano Lobo: “Mañana, si Dios quiere”. Y la Junta se interesa, claro.
Tiempo de hilvanados
16/03/2016
Actualizado a
17/09/2019
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