Esta es la situación que, en estos primeros días de agosto, se da, aunque cada vez quedan menos habitantes en los pueblos que era donde la mayoría de nosotros nos desplazábamos a disfrutar del buen tiempo y alimentos, como ya he comentado en otra ocasión, sin tener que rascarnos los bolsillos en casa de familiares que todavía poblaban las localidades donde, mayormente, habían nacido nuestros padres.
Aunque con menos comodidades y habitantes se disfrutaba de lo lindo en compañía de otros jóvenes, llegados de otros lugares para, sin límite horario, disfrutar en buenas compañías que hacía tiempo que no veías. En la actualidad cada vez hay menos veraneos en los pueblos debido a las ausencias de familiares, que eran quienes proporcionaban el hospedaje y los buenos alimentos sin coste alguno.
Eran tiempos de siega y trillo, donde los niños evitábamos el sol con un sombrero de paja adquirido en la tienda del conocido y querido ‘Maragato’. Con el tiempo conocí a su nieto Yawar Nazir Alonso, Doctor en Derecho Financiero y Tributario, con un amplio y envidiable historial, de quien, a buen seguro, sus ascendientes se sentirían más que orgullosos.
Después de este breve repaso por lo que, estas fechas calurosas representaron para la mayoría de los españoles, ahora entro en detalle de lo que en la actualidad representa este tiempo estival, visto con total normalidad, rodeado de buenas comodidades. Conocíamos afamados lugares, que entonces empezaban a ponerse de moda, por aquellos noticiarios y documentales del régimen franquista, conocidos como Nodo, que nos proyectaban antes de las películas en los cines y que nos ponían los dientes largos al ver las primeras extranjeras luciendo aquellos bikinis que el sexo masculino mirábamos embobados, y, extrañados, de cómo no los habrían prohibido. Ahora, como vulgarmente se dice, unos vienen y otros van sin que a nadie, o a casi nadie, le llame la atención ver, en los destinos playeros fundamentalmente, a muchos como Dios les o las trajo al mundo, o a la playa, para, a poder ser, conseguir el mejor moreno posible, digno de causar envidia entre quienes se han tenido que quedar en el lugar de origen por diversos motivos, generalmente económicos.
Al tiempo que esto escribo veo manifestaciones con muertos en la playa de El Carajal, ante la entrada de miles de marroquíes y africanos jóvenes, deambulando por Ceuta de un lado para otro, sin alimentos, que han decidido volver a Marruecos después de pasar una noche toledana. En fin Pedro, y demás mandos responsables del mantenimiento, en este caso, del orden en el «territorio español», como son Ceuta y Melilla, lo de las vacaciones queda para la familia porque, cuando se tienen responsabilidades, en este caso de España, el buscar la solución a los problemas entra en el sueldo y en las obligaciones al menor coste posible, y no en buscar enfrentamientos cuando, en situaciones como las presentes, tenemos que ir todos de la mano para remediar el problema humano que nos afecta, sin que nos pisen el rabo, con perdón.
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