david rubio

¿Sientes esa punzada?

Periodista
22/05/2016
 Actualizado a 17/09/2019
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Cuando ves un conflicto enquistado a tu alrededor, una batalla preventiva y previsible, puedes optar por intentar hacer algo y asumir el riesgo de equivocarte o puedes seguir el ejemplo de nuestro presidente del Gobierno y esperar a que los problemas se solucionen solos. En la Junta de Castilla y León son del mismo partido que Mariano Rajoy, pero han tomado la iniciativa en el caso del Toro de la Vega. Asumen con su decisión muchos riesgos, el de equivocarse y el de perder votos (difícilmente los van a ganar teniendo en cuenta quiénes eran los que más protestaban contra esa costumbre) en este peligroso y eterno periodo preelectoral, y asumen también sus propias contradicciones, porque va a ser muy complicado argumentar que se prohiba matar a un toro en público y que se sigan celebrando corridas en muchos pueblos de la comunidad. Después de la libertad de expresión, la fortaleza del Estado de Derecho, la gran fiesta de la democracia y la defensa de nuestras señas de identidad, lo que más bocas llena es la lucha por conservar nuestra tradiciones, y la Junta acaba de hacer exactamente lo contrario: adaptar una tradición al siglo XXI. Cualquier oportuna idea de algún iluminado (qué sé yo: putear a un animal indefenso hasta la muerte, procesionar a un santo o a un borracho, cabecear ante el clero, entregarle cien doncellas a un moro... ), se te convierte en tradición y es como cuando un catarro se te agarra al pecho. Ya es más fácil entonces que un camello pase por el ojo de una aguja a que alguien entienda que una tradición puede ser también una auténtica salvajada, por muchos años que se lleve celebrando para orgullo del pueblo. «¿Sientes esa punzada? Es tu orgullo que intenta joderte», le dice Marcellus Wallace a Butch en ‘Pulp Fiction’ mientras amañan un combate de boxeo. Más allá de las punzadas que siente el toro en Tordesillas, en este país corremos el riesgo de que cualquier día el amaño, la prevaricación y la corrupción se conviertan en una seña de identidad y surja una asociación de vecinos que emita notas de prensa defendiendo estos delitos como parte de nuestras más ancestrales tradiciones. Si a alguien le parece exagerado, le recuerdo que, a propósito de amaños y de boxeo, aquí le pusieron la música de ‘Rocky’ a un alcalde para darle la bienvenida cuando salió de prisión. También siente punzadas el toro de Caja España, por ejemplo, aunque ésa sea otra historia en la que la Junta, en lugar de prohibir, consiente. Contemplada como un espectáculo la actualidad resulta verdaderamente apasionante, una serie de series con tantas secuelas como casos judiciales abiertos, con tantos finales abiertos como inútiles sentencias. Pero contemplada como una realidad, como lo que nos pasa o les pasa a nuestros semejantes, la actualidad resulta insoportable. Verdad y ficción se funden hasta derivar en un nuevo género, el realismo social-tributario, con Cristóbal Montoro como guionista referente por el sublime final que ha escrito para ‘Cuéntame’. ABerlanga o a Azcona les llamarían genios y les lloverían premios por el fiel reflejo de la realidad de una familia española que nos venía pisando los talones en el tiempo. Sí, sienten esa punzada. Será su orgullo.

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