Cuando concluyó la Semana Santa, hemos conocido los datos de cotizantes a la Seguridad Social en la Pascua. En España, el dato medio volvió a marcar un récord, superando el máximo de julio del año pasado. Faltan poco más de cien mil afiliados para alcanzar los 22 millones, por más que el presidente del gobierno mencionase esa cifra, solo superada en algún día suelto. Si no cambia la tendencia, en abril el promedio mensual llegará a esa cota. Un buen dato, y un titular precipitado del máximo mandatario.
No se puede decir lo mismo de León. Los casi 170.000 cotizantes medios del mes pasado están muy por debajo de los más de 181.000 de noviembre de 2007. No hay motivos para la euforia, pues el crecimiento interanual de cotizantes (+1,32 %) es inferior al de España (+2,46 %). Viene siendo así ininterrumpidamente desde marzo de 2021. Hizo falta una pandemia para que León evolucionase mejor que el resto del país, que necesitaba sus alimentos, medicamentos y energía, por lo que no pudo parar de trabajar buena parte del aparato productivo leonés.
León crece por debajo de su potencial debido a que las carencias de infraestructuras y gasto público no se solventan. Sobre las de infraestructuras es culpable directo el partido socialista, que bloquea el despliegue del Corredor Atlántico en León. Seguimos discutiendo, decenios después, de lo mismo: lazo del Manzanal, autovía del Sil, vía rápida de Ponferrada a la costa asturiana, ferrocarril de velocidad alta a Monforte de Lemos, ILS del aeropuerto… todo bajo la responsabilidad de los ministros Ábalos y Puente, quienes, para León, han sido lo mismo. Sobre el gasto público, es el PP el culpable directo, pues gestiona, a través de la Junta de León y de Castilla, más de la mitad del mismo. Ni llega la conexión León-Braganza, ni el gran polígono industrial del Bierzo, ni el de industria alimentaria, ni las UCI extra de los hospitales de León y de Ponferrada, etc.
Cada vez que se toca este tema aparecen las mismas inversiones pendientes un año, y otro, y otro… sin avances. León no alcanza su crecimiento potencial porque los gobiernos del PP y el PSOE no lo impulsan. La Diputación, que equivale a la decimosexta parte del presupuesto autonómico para León (ese que nunca termina de llegar), podría mejorar su gestión, pero no es decisiva, comparada con los gigantes presupuestarios: Gobierno Central y, sobre todos los demás, el de la Junta de León y de Castilla.
Tras las elecciones autonómicas llegó un periodo de parón, como quien jadea después de correr. Por más que parezca que ha cambiado poco políticamente, toca recapitular, pues los problemas de León no se evaporaron.