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La primera comunión, de Juanito Valderrama

Jubilado
02/06/2026
 Actualizado a 02/06/2026
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Hay fechas que nunca se olvidan. Unas veces por los malos recuerdos, pero los que perpetúan en la mente son aquellos que, con motivo de situaciones o festividades agradables, las llevas siempre en corazón. Con independencia de lo que algunas representan, en cuanto a creencias religiosas, sin lugar a duda la festividad por antonomasia más esperada por los niños niñas, por supuesto en las familias en las que la religión católica se practica desde los primeros años, normalmente a los 9 0 10, marca la primera recepción de la eucaristía y es recibida con gran regocijo por los protagonista, normalmente en compañía de amigos y amigas de la misma edad, pero sobre todo en presencia de la familia. La familia siente una gran alegría al ver al niño o la niña sintiéndose el centro de la festividad luciendo las mejores prendas de vestir, así como los regalos recibidos. En nuestros tiempos la celebración  era de otra manera teniendo en cuenta  los medios que cada familia podía destinar a agasajar al circulo  más cercano. En mi caso, recuerdo después de recibir la propina correspondiente de familiares y amigos  contra entrega del recordatorio, y de hacer la foto en la famosa Foto Fernández para la eternidad: unos de marinero, otros de almirante con entorchados, que solían ser los mas demandados, todo ello de acuerdo a la economía familiar pero sin dejar al niño por debajo de los demás, faltaría más. Además  del paso de los años y de  las modas, en este caso, no se  han resentido, lo mismo que la alegría en las carnes de los niños y niñas. La ilusión es algo que no se puede comprar, y no hay nada como el sentirse cada uno o una, príncipes o princesas, en un día irrepetible. No puedo olvidar, como la mayoría de los de mi edad, hoy abuelos y abuelas, escuchábamos aquellas dedicatorias radiofónicas (hoy sonarían fuera de lugar), sobre todo con la canción que hoy nuestros nietos, lógicamente, no conocerán, como era  «mi primera comunión», de Juanito Valderrama, la cual superaba la hora de dedicatorias hasta que sonara  la citada canción porque, con ese titulo, atraía las dedicatoria de padres y abuelos sin lugar a duda. Las familias esperaban comiendo, o a los postres, hasta que la dedicatoria se escuchara. Hoy no se entenderá, tampoco existen en estos días los espacios con discos dedicados con el inolvidable soniquete para los de nuestra edad que más o menos decía así: Para Pepita o Pepito de sus padres  que tanto les quieren... Yo, desde este espacio me uno a la alegría, que en estos días siente los niños niñas, sin olvidar, en mi caso, a la persona que tanto quise y que espero, que hoy, desde su cielo, nos haya podido acompañar. A Carlota y a Héctor que junto con sus padres dan sentido a mi vida. 
 

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