Hace poco más de un mes que sacó nuevo disco Kase O y eso significa que estoy dispuesto a conducir en solitario durante miles de kilómetros hasta conseguir memorizar todas sus letras. Javier Ibarra Ramos, el nieto de la Rosario, el más grande rapero de la historia, Javat, Versátil, Caos, La Palmera que se Dobla pero Aguanta el Huracán, ha hecho un disco áspero pero brillante con el que ha conseguido ser fiel al rap rudo de fin de siglo y, al mismo tiempo, evolucionarlo. Dice que vive anclado en los noventa y que sigue marcando el 3692230, el número que aparecía en el estribillo del ‘Todos menos tú’ de Joaquín Sabina, quien criticó y cultivó el rap a partes iguales.En mi aún corta vida profesional, corta sobre todo si se tiene en cuenta el tiempo que me queda para jubilarme, he trillado ya con todo tipo de perfiles tóxicos, de todas las edades, géneros y oficios, así que aquí va, para despedirme hasta que vuelva al ejercicio en septiembre, mi particular «nietos de toreros disfrazados de ciclistas, ediles socialistas, putones verbeneros»... putinas, ratas de las que huiría el mismísimo hantavirus, enterradores con halitosis, mentirosos compulsivos, discutidores profesionales, conflictivas por naturaleza, asesinas y cómplices, amigos por el interés, ciclotímicos sin diagnosticar, «cronistas carroñeros» de sucesos con ganas de protagonizarlos, atletas, camellos y atletas camellos, futuras víctimas del Ozempic, matizadores compulsivos, listillos vocacionales, corresponsales que viajan a guerras pero solo informan de sí mismos, secretarios provinciales «hitlerianos», conserjes enfurruñados, carniceros aspiradores, brujas con Thermomix, acosadoras que se creen acosadas, chafarderos, tiñosos, tirriosos, ladrones vocacionales, empanadas y empanados, pitidisminuidos, emprendedoras rabiosas, menopáusicos, expertas en manipulación empapadas en vermú, centinelas de sus amos, marionetas monosilábicas, catedráticos en hipocresía, ecofeministas, churreras, niños probeta, Mihouses repipis, albañiles de derechas, burgueses de izquierdas, gays de Vox, influencers temerariamente desacomplejadas a las que no debe de querer nadie porque nadie les advierte de que están haciendo el ridículo, justicieros de las redes, paletas que creen superar sus complejos a base de reels, guardianes de la dignidad y de la moral de Occidente desde el anonimato de sus perfiles, fantasmas metidos a concejales, yonkis de corbata, caciques del siglo XXI, atracadores casposos y desdentados con micrófono abierto, Shrek con coche oficial, Fiona con séquito, «caraduras, obsesos, gualtrapas, lameculos», portavoces bocazas, bacterios, autores de libros de autoayuda que sólo se ayudan a sí mismos, perdonavidas, barrigudos rancios, cofrades mayores, seises menores, el reparto de Campeones pero sin gracia y sin discapacidad reconocida, palmeros, osos panda, trepas con madreñas, inestables, musas musinas, trans trastornados, fluidos varios, vaquillas, jirafas, ofendidites, brasas, pelmas, turras, chapas, becarias con ínfulas de consejeras, mecánicos con ínfulas de ingenieros, piratas al abordaje de la Seguridad Social con la bandera de España en las solapas, aplaudidores que cobran más de 100.000 al año por cambiar la cadencia de sus aplausos, tatuados por encima de sus posibilidades, administradoras radicales de grupos de Whatsapp, morticias, pantojas, caniches, teletubies, pijos vestidos de Quechua, hippies de Ralph Lauren, fotógrafos que en vez parar el mundo con sus fotografías quieren que el mundo se pare para que ellos hagan una fotografía, estafadores de seguros, papones farloperos, plagiadores profesionales pre-IA, anónimos a los que se les olvida borrar sus nombres, cobardes que hacen la cama antes de irse de los hoteles, valientes cuya mayor machada ha sido salir de casa sin el DNI, visionarios que creen que el mundo empezó cuando ellos nacieron y la política cuando a ellos les dieron un cargo, maderos que se creen ministros de Interior, munipas que no miran el atasco del cruce sino únicamente el cuadrante de sus descansos, bomberos pirómanos, guardias civiles que pueden hacer y hacen, creadores de nuevas formas del ego, procuradores que creen hacer política con camisetas de despedida de soltero, notas, notarios alcoholizados,Su Notísima, tecnopléjicos, infinitos inventores del periodismo, infinitos tendiendo a infinito mayor, jefes de prensa que siempre dicen«te lo miro» pero nunca miran nada, escritores que escriben mucho más de lo que leen, escritores que quieren que dejes todo lo que estás haciendo para leer lo que han escrito y si no les respondes en diez minutos se sienten censurados y felices, periodistas que aunque aterrice una nave espacial en la Catedral dicen «eso ya lo había publicado yo», herederos sindicales, centrales con mechas poseídos por el espíritu de SergioRamos, jubilados poseídos por el espíritu de los tertulianos, «inventores del TBO» y de nuevos crucigramas, revisionistas de la historia a su medida, «un psicólogo argentino mostrando el camino»... de asimilar su propia derrota... «y yo marcando el 3692230 como un idiota» para escuchar que ya no pertenece a ningún cliente.
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