david rubio

Parnasillo provincial de candidatos apócrifos

Periodista
17/05/2015
 Actualizado a 18/09/2019
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Cuando B.B. King vino a León para dar un concierto que resultó mucho más histórico por su presencia que por su sonido, algunos de sus fans temieron que el músico, que ya entonces (como la mayoría de los leoneses) era casi octogenario, sufriera algún tipo de percance en esta ciudad y sus biografías perdieran todo el glamour con un «Riley Ben King, Berclair, Misisipi, Estados Unidos, 1925- León, Castilla y León, España, 2004». Hubiera perdido sensibilidad hasta el blues y los críticos saldrían de sus alcantarillas para decir que había acabado dando conciertos en plazas de tercera.Por suerte, a B.B. King no le pasó nada en León y, por desgracia, le pasó esta semana en Las Vegas, que es un sitio mucho más grandioso para morir y en las biografías dará lugar a especulaciones, como cuando RamónMendoza falleció mientas le trataba una joven fisioterapeuta en una escala que había hecho con su yate en Nassau. Cierto que nadie puede decidir el espacio que le dedicarán las enciclopedias después de muerto, pero cada cual puede moldear su biografía a su antojo. «Conmigo lo que pasa es que la autobiografía resulta demasiado interesante», dijo FernandoArrabal a su paso por León, que aunque aspire todos los años al Nobel, no podrá negar nunca que nació en Melilla y aprendió a escribir en Ciudad Rodrigo, lo cual le debe de restar muchos puntos entre el jurado sueco. Sin llegar a la arrogancia de los artistas contemporáneos que se reinventan en cada exposición y que hacen de su vida su mejor obra, las biografías se están convirtiendo en un genero literario fascinante. Al alcalde de Valladolid le acaban publicar una no autorizada (‘Yo León, yo Nerón’), que son siempre las mejores, sobre todo si acaban en juicio, ese terreno donde él se siente tan cómodo. En esta época en la que la primavera electoral mezcla todos los colores, todos los olores y todos los sabores, incluso mezcla la izquierda y la derecha si te descuidas, se mezclan también los géneros, y los candidatos se inventan sus propias biografías hasta el punto de que inventarse un nuevo género: el de la política-ficción. Si les ha servido no reconocer a sus asesores imputados, ¿por qué van a tener que reconocerse a sí mismos?Alguna candidata hay que incluso se inventa su pasado y que en las entrevistas no quiere que se le pregunte por su pasado como alcaldesa, algo que se supone debería ser un argumento a favor si lo quiere volver al cargo. No es la única. Juntos recuerdan aquel glorioso ‘Parnasillo provincial de poetas apócrifos’ que en los ochenta publicaron José María Merino,Luis Mateo Diez y AgustínDelgado, en el que se inventaron las vidas y obras de poetas leoneses que nunca existieron, como estos candidatos.

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