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Ojalá otra pandemia

10/05/2026
 Actualizado a 10/05/2026
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Seguramente habrán notado el revuelo en torno al hantavirus. Primero llegaron los memes con (¡sigue ahí!) Fernando Simón quitando hierro al asunto, lo cual hizo que muchos volviesen seis años atrás, cuando vaticinó que en España habría dos o tres casos, como mucho. Luego llegó la precipitación de recuerdos de aquella pandemia; incluso hubo quien proyectó el deseo de volver a un confinamiento, porque entonces debió de pasárselo bien. Pero lo que ha remitido inevitablemente al pasado, eterno retorno tras eterno retorno, ha sido el comportamiento de los medios de comunicación.

De nuevo, el despliegue, la espectacularidad, la inmediatez a la hora de notificar posibles casos. Las conexiones en ‘zooms’ guarros con ‘expertos’ en la materia, los tertulianos opinando «de que», los tambores (discretos) del Apocalipsis. Ya se trate de un episodio sin importancia o de una nueva crisis sanitaria mundial, los ‘mass media’ han dejado claro que apuestan por lo segundo. Por su forma de abordar el asunto y la preeminencia que le dan sobre otros temas, se adivina un ‘wishful thinking’: ojalá venga otra pandemia.

No creo que lo hagan de forma voluntaria. Es más bien un tic inconsciente, fruto de una combinación de circunstancias. En primer lugar, durante la crisis del covid, se alcanzaron cotas nunca antes conocidas (ni tampoco repetidas) en lo que a tráfico ‘online’ se refiere. Al tratarse de una situación inédita en la historia reciente de la humanidad, la demanda de información era mucho mayor que la oferta. Igual que el pensamiento desiderativo o ilusorio, el olvido selectivo es connatural al ser humano, y hemos desechado recuerdos como el lavado obsesivo de manos o los trombos que decían que iban asociados a determinadas vacunas. Pero ahí estuvieron, y la agitación provocada por la ignorancia generó tremendos picos en las gráficas de clics ‘online’.

Lo que sospecho es que, debido a los cambios en el algoritmo de los buscadores, la caída en el tráfico de noticias ha supuesto una buena cornada en la vena optimista de las corporaciones informativas. De manera involuntaria, éstas habrían empezado a transformar este optimismo por una repetición de la situación de hace seis años en lo inverso: un pesimismo de confinamientos, toques de queda, imposiciones del Poder… y consumo constante de primicias y revelaciones. Si a eso se le suman las peliculeras circunstancias de este hantavirus –un trasatlántico en el que viaja, camino a puerto, la ‘muerte’–, ya la tenemos hecha. Lo siento por mis ‘compis’, pero ojalá no sea nada.

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