eduardo-bajob.jpg

No olvides las gafas

24/10/2018
 Actualizado a 13/09/2019
Guardar
Sobre la importancia de la vista no hace falta hacer hincapié. Tanto físicamente como lo que puede entenderse como perspicacia. Hace tiempo alguien llamó a la redacción del periódico preguntando por mí. Por no ser algo habitual, me extrañé y llamé al teléfono que dejaron para ver de qué se trataba. Al otro lado de la línea me encontré con la representante de una entidad que promotora del «aceite de palma». Me dio todo tipo de explicaciones e incluso me hizo llegar un folleto con estadísticas de todo tipo. Pero no me convenció. Ella luchaba por sus intereses comerciales, mientras que a mí me preocupan más otras cosas. La primera, es la explotación en semi-esclavitud de las personas dedicadas a la recolección de los dátiles que contienen ese tipo de grasa, en un 50 por ciento saturada. Son familias –y niños– que empujadas por la necesidad, caen en una telaraña de la que es difícil salir sin secuelas. Algo parecido a la narración del escritor colombiano José Eustasio Rivera, en su libro muy recomendable: ‘La Vorágine’ pero, en este caso, son los recolectores de caucho en la selva amazónica. También son elocuentes los informes de Green Peace y de Amnistía Internacional.

Otro inconveniente, son los estudios médicos sobre la relación del aceite de palma con el incremento del colesterol, la aparición de ciertos carcinomas y otras bondades por el estilo. Suficiente motivo para que dicho producto sea retirado de la circulación. Como sucedió con el «panga»; pescado blanco cultivado en las pútridas aguas del Golfo de Siam que, por esta razón, fue retirado de la venta por Carrefour y algunos otros centros. Un problema es que se encuentra en prácticamente la totalidad de los productos, por su bajo coste. Incluso entre los que se venden como «saludables» desde los cereales del desayuno hasta la sopa de sobre de la cena. Y, entre uno y otra, patatas fritas, snacks, pizzas, batidos y cacao, galletas y un sinfín de productos, como la bollería que se les da a los niños para el recreo. Para evitar este contaminante, nada mejor que leer la letra pequeña de los componentes, en los envases. Por último, el irreparable desastre ecológico que esquilma las selvas naturales del Planeta y el hábitat de muchas especies únicas y en vías de extinción, entre los cuales «el orangután». Un simio con el que me siento plenamente identificado.
Lo más leído