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La nave de los locos

25/06/2025
 Actualizado a 25/06/2025
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A lo largo de la historia, son incontables las tragedias sucedidas en el mar que se han abierto paso en el mundo del arte. La más dramática sería La Invencible, de la que Felipe II dijo que era para luchar contra los ingleses, no contra los elementos.

Aparte de las lecciones que nos da la Historia, también tienen una representación metafórica en el Arte, la literatura, escultura o pintura.

Una de estas alegorías es el trágico naufragio del barco La Medusa, del que se salvó un pequeño grupo, refugiado a bordo de una balsa. Pero asediados por el hambre se entregaron al canibalismo. El mismo horror que muestra el cuadro de Géricault. Algo en él me recuerda las dentelladas que se están dando en la balsa del sanchismo.

El Titanic y el Poseidón se fueron a pique como, más pronto que tarde, se irán Pedro Sánchez y sus cómplices, abandonado la nave como las ratas. 

Elocuente es la novela de Melville, llevada al cine y protagonizada por Gregory Peck. Hablo de Moby Dick. Si pudiéramos imaginar a España como una nave, elegiría al rencoroso y temerario capitán Acab -alter ego de Sánchez- obsesionado en la venganza del cetáceo que le tronchó una pierna. En su afán, no dudó en sacrificar a su tripulación con la pandemia, la devastación de Valencia, la pamema del enamoramiento, secuestro de los ciudadanos, el apagón y el motín entre sus remeros que se mueven como amebas. Sálvese el que pueda.

La mentira, el deshonor y la venganza han sido una constante en esta formación. Lo hemos visto en la marginación de socialistas destacados, como Leguina, Tomás, Redondo… reemplazados por fieles lacayos. Es proverbial el rencor de su mano derecha, Óscar Puente, hacia León por su abandono de las necesidades en materia de comunicaciones.

Con él o contra él, navegan los piratas de podemos, sumamos, separatistas. Su familia y Puigdemont que, posiblemente será quien lo defenestre. Aunque su cobardía le lleve a blindarse, El País, La Sexta o la Cadena Ser se apartan de él como de un apestado. De hecho, ya le han repudiado hasta Koldo, Ábalos, Cerdán y Rufián (por la cosa de la rima).

Al final, Pedro Sánchez será como el demoníaco “Holandés Errante” con la maldición de navegar sin rumbo, sin poder aproximarse a ninguna embarcación, ni recalar en ningún puerto.

A fin de cuentas, es lo que lleva haciendo, pero en Falcon.

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