Con una gala de clausura dedicada al lied y la ópera, a cargo de la soprano Mar Moreno y de Pedro Halffter Caro, ayer terminó la edición 2026 del ciclo Música en Villafranca, que desde hace años convierte la villa berciana en uno de los principales puntos de encuentro para los filarmónicos y clásicos.
Halffter Caro mantiene vivo el espíritu de la cita, concebido por el empuje de sus padres, el compositor Cristóbal Halffter y la pianista Marita Caro. Bajo su dirección artística la iglesia de San Nicolás y el Castillo villafranquino acogen a lo más granado de la llamada música ‘culta’. Por ejemplo, el pasado día 8 los premios nacionales Juan Carlos Garbayo y Ferdinando Trematore interpretaron la integral de las sonatas para piano y violín de Brahms. Como explicó el director artístico antes de la velada, ésta ofrecía la oportunidad de asistir a un ciclo concierto en una sola noche, al contrario, por ejemplo, de las sonatas para piano de Beethoven, que Halffter Caro está abordando a lo largo de varios años.
El responsable de Música en Villafranca también rescató aquella idea de que se podría contar la historia de la música solamente con la letra ‘b’. Y de todos los compositores cuyo apellido se corresponde con dicha letra, Bach, Beethoven y Brahms, aseguró Halffter Caro, serían una representación más que suficiente para enviar a una sonda espacial para mostrar a los extraterrestres de lo que somos capaces de hacer en nuestro planeta.
El programa de la gala final recorrió, precisamente, dos universos bien distintos: en la primera parte, la propia composición de Halffter Caro sobre poemas de Lorca convivió con páginas de Fauré, Massenet, Duparc y Delibes; en la segunda, el repertorio viró hacia la ópera italiana, con arias de Puccini y Verdi que pusieron el broche a casi un mes de conciertos. La edición arrancó a finales de julio con dos veladas «a la luz de las velas» en el patio del Castillo, con el violinista Niklas Liepe y el guitarrista Pablo Sainz-Villegas, y siguió en agosto con el Ensemble Sinfónico del Festival Son de Mencía, dirigido por Alberto Aneiros, y con la Camerata Clásica de Ponferrada. Esa misma vocación didáctica se vio días antes en el recital benéfico que Halffter Caro dedicó a las Variaciones Goldberg de Bach, con la recaudación destinada a la parroquia de Villafranca. Es una síntesis elocuente del propio festival: en pocas semanas, Villafranca del Bierzo condensa tres siglos de música, del barroco a la lírica más reciente, sin salir de sus dos escenarios de piedra centenaria.
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