Este era un dicho de común aplicación cuando alguien se refería a quien, por un mal comportamiento, tiene que atenerse a situaciones negativas. Comprendo que la tentación de obtener beneficios de una manera fácil debe ser el móvil que mueve a las personas tomar decisiones no admitidas por la sociedad, y con consecuencias no esperabas.
Lo digo por lo que en estos días acaparan los informativos las noticias, referentes al expresidente y paisano, José Luis Rodríguez Zapatero, y familia, y a quién el magistrado de la Audiencia Nacional, José Luis Calama ha acordado citar en calidad de de investigado para el próximo 2 de junio.
Esta situación marca un hito sin precedentes, al ser el primer expresidente del Gobierno de la democracia española formalmente investigado por delitos de corrupción. Los que conocimos a Zapatero, no nos alegramos de ver en la situación que se encuentra, sin olvidar la calificación de «presuntamente» porque ahora muchos dirán que no le conocían, aunque en los momentos de su presidencia fueran a rendir pleitesía o a pedir favores alardeando de su amistad.
Yo confieso que nunca tuve una gran amistad con él debido a la diferencia de edad que nos separa (le saco unos cuantos años), y porque cuando participé en política municipal él jugaba en otra liga, mientras que yo la compaginaba con mi dedicación a la empresa privada sin ninguna otra aspiración.
Es justo manifestar que en momentos de gran dificultad en la empresa que trabajaba, el comportamiento de Zapatero, así como el de Ángel Villalba como presidente de Caja España fueron de gran ayuda para que la empresa se mantuviera a flote. Lo que después esté en los medios por diferentes comportamientos de Zapatero, con quien hace muchos años que no cruzo palabra, es harina de otro costal, pero de lo que creo que uno no debe renegar, cuando a otro le van mal las cosas por motivos que desconozco y que se aclararán en su dia, es de quien en un momento dado tuvo un gran comportamiento intentando ayudar a que esa empresa, en tiempos difíciles, se mantuviera a flote.
A lo mejor él no se acuerda, pero yo sí. Moraleja: «Es de bien nacidos es ser agradecidos» y de lo demás, atendiendo a la actualidad, viene a cuento el refrán que dice: «Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo», que, aunque sea malsonante, siempre se entiende bastante.