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Masacre en Waco, España

31/05/2026
 Actualizado a 31/05/2026
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Estos días me vienen a la cabeza los sucesos de Mount Carmel, en Waco (Texas). El 19 de abril de 1993, los llamados davidianos, componentes de una secta mesiánica y apocalíptica, prendieron fuego a su rancho, asediado por el FBI durante casi dos meses. Murieron 76 personas, entre ellas numerosos niños.

Al frente del grupo religioso se encontraba Vernon Howell, que se presentaba como la reencarnación de Jesucristo bajo el nombre de David Koresh. Después de una vida delictiva y errante, se asentó en el Este de Texas para integrarse en una congregación formada a partir de una escisión adventista. Tras la muerte de los líderes originales de la secta, Koresh y un grupo de acólitos se hicieron con el control de la misma y del rancho, nombrado en honor del Monte Carmelo.

A partir de ese momento, y durante seis años, Koresh instauró un culto en el lugar mediante el cual, según antiguos miembros, el líder practicaba la poligamia, abusaba sexualmente de niñas y ejercía violencia física contra sus múltiples hijos. Éstas y otras acusaciones, como la tenencia de un arsenal ilegal de armas o la fabricación de drogas, trascendieron a la opinión pública a través de una serie de artículos periodísticos, que desembocaron en una operación judicial. El 28 de febrero de 1993 un equipo de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos se personó en el rancho con una orden de registro y fue recibido a tiros. En la balacera que siguió murieron cuatro agentes y seis componentes de la secta -supuestamente a manos de otros sectarios- tras resultar heridos o intentar escapar del complejo aprovechando la llegada de la policía.

Atrincherados los davidianos, se inició un asedio de 51 días, con complejas negociaciones en las que Koresh envió preocupantes cintas de vídeo que mostraban al grupo como una comunidad dispuesta a resistir contra una Humanidad hostil. Aquello hizo sospechar de un suicidio en masa como el ocurrido 15 años en Jonestown, un complejo fundado en Guyana por el pastor Jim Jones para acoger el Templo de los Pueblos de los Discípulos de Cristo, una secta cristiana de carácter izquierdista-socialista. El episodio terminó con el mayor suicidio colectivo de la historia contemporánea: más de 900 muertos.

Finalmente, las fuerzas de seguridad intentaron asaltar Mount Carmel el 19 de abril, pero los miembros del culto prendieron fuego a los edificios, con el trágico resultado conocido. Hoy, muchos años después y a cuento del contexto político, vemos en España a un grupo de personas que niega la realidad, que antepone a ésta el culto al líder, que trata de eliminar a quienes pretenden desertar del culto y que contempla al resto del mundo como criaturas hostiles y contrarias a su iluminación. Y, lo más inquietante: no les importa ‘morir’ abrasadas junto a la secta.

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