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Malos vientos

07/01/2026
 Actualizado a 07/01/2026
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Una de las cosas más dañinas para la libertad ciudadana, es el miedo. Ante su presencia nos vemos incapaces de pensar, actuar o adoptar una decisión razonable. Y a tontas y a locas, nos entregamos a cualquiera. A quien menos nos conviene.

El miedo es un instrumento de dominio ampliamente utilizado por el poder. De esto tenemos experiencia los españoles, desde que este inmundo gobierno, con tanto engaño nos conduce al límite de lo soportable. Los episodios se han ido acumulando como estratos. Cierto día un volcán arrasa ‘la Isla Bonita’ –que ya no lo es tanto– y la gente es ubicada en containers de acero, con la promesa de reconstruir las viviendas que yacen bajo la lava; en contraste, los venidos de allende los mares y fuera de la ley, son alojados en confortables hoteles turísticos. Algo que ver con la riada de Valencia.

Otra experiencia fue la epidemia del Covid. La gente confiada en la propaganda creía que algo harían; sin saber el qué, el cuándo, el cómo, ni para qué. El resultado miles de muertos anónimos y graves secuelas. Nada se ha explicado. No se ha pedido perdón.

Tan boba estaba la gente que al caer la tarde se asomaban a los balcones a cantar el Resistiré del Dúo Dinámico (que ya no lo es, desde que falleció Manuel de la Calva).

No se puede obviar el envenenamiento por la colza que fue pésimamente abordado, cuyo ministro (PP) definió el mal «como un bichito que si se cayera de la mesa se mataría». Las secuelas fueron brutales. Algo parecido a los expertos de Illa o de aquel Simón que aseguró que serían «dos o tres casos». Mientras por Barajas entraba gente de Italia contaminada y se propagaba en una manifestación feminista.

El apagón –que ahora se vive en Alemania– paralizó el país y causó graves conscuencias y desconfianza hacia el gobierno, que no explicó nada, ni dijo a quién debemos el favor. Pero lo veremos en el recibo de la luz. Es lo que tiene arruinar el campo con paneles solares y generadores (mal llamados molinos) despreciando la energía hidráulica que ya disfrutábamos. ¿Será acaso porque los pantanos los hizo Franco? Pues conociendo al mezquino que nos gobierna, es posible.

Como a imbéciles, nos cuentan que la plaga de peste porcina africana se debe a un jabalí que comió un bocata. ¿Saben los Verdes lo que son capaces de comer los gochos y sus parientes? No menos estúpido es tener que dar un dni a las gallinas, que son bastante tontas y no sabrán qué hacer con él.

El sentido de todos estos vaivenes es manejar a los ciudadanos y comprobar lo dóciles que somos para ser manipulados.

Hoy se habla del pelotazo de las balizas; que compramos a sabiendas de que no siven para nada.

Pero el miedo, como el viento solano, a veces cambia de sentido y ha traído las implicaciones y consecuencias del arresto de Maduro. Con el cante del Pollo Carvajal, Zapatero se encuentra en la lista comprometida de busca y captura. Pero cuando interroguen al cobarde Maduro, el estiercol puede salpicar a muchos ministros, amiguetes, altos cargos, familiares e incluso al presidente. En Bruselas lo reparten gratis.

Hasta aquí, la letra. La música a cargo del hermanísimo David Sánchez. Habra que esperar y como se dice en mi pueblo, el que más chifle capador.  

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