La llegada de Trump a la presidencia de USA ha producido un cambio en las reglas del juego internacional. Abre oportunidades a quienes sepan aprovecharlas. León debería tomar posición en ese nuevo escenario, a pesar de su corto margen de maniobra por no ser una autonomía.
Trump rompió el statu quo que impuso USA tras la Segunda Guerra Mundial: si antes las naciones europeas no podían armarse, quedaban bajo su protección militar, paraguas económico y cierta colonización, ahora USA retira su protección e impone la autodefensa europea. Se pretende que el abundante armamento necesario se les comprase, pero Europa opta por desarrollar capacidades tecnológicas e industriales propias. Eso convierte a los europeos en competidores de la industria estadounidense, a la que privan ya de compradores.
En ese marco, España afronta un desarrollo técnico e industrial militar para ocupar espacio en el mercado mundial: la situación normal, si la influencia de USA no hubiese sido invasiva. Los territorios españoles que acojan con gusto este despliegue empresarial pueden alcanzar altos niveles de desarrollo económico y técnico. León debería estar ya trabajando, a través de sus instituciones, en esa captación de inversores. Tiene el ecosistema adecuado: tres bases militares, un campo de tiro y dos de maniobras, carreras universitarias de ingeniería, un naciente racimo de empresas de defensa, y otro de informática y telecomunicaciones. El papel proactivo de instituciones como la Diputación o los principales ayuntamientos es fundamental para este impulso.
Además, la generación de energía verde –especialmente la fotovoltaica– es más barata que la de las fuentes convencionales. León ya no es una provincia destacada en generación energética, tras el cierre de las térmicas de carbón. Sin embargo, quedó una red eléctrica sobredimensionada respecto a las de otras zonas del país, saturadas. Es una oportunidad para desarrollar proyectos, garantizar recursos a los pueblos y ligar a Ciuden con la atracción de innovadores. El despliegue de sistemas masivos de almacenamiento energético: aire comprimido en minas, turbinación inversa de agua en embalses, producción de hidrógeno y su reservorio, amoniaco, a partir de energía fotovoltaica y agua de nuestros ríos, parques de baterías, etc, tienen campo abonado en León, si la predisposición es favorable.
USA vuelve a los combustibles fósiles, producción energética cara, pero rentable para sus magnates. Esto podría iniciar el ocaso de su supremacía. Es tiempo de mirar hacia China. El Instituto Confucio de León es un puente para acercarse a su descomunal despliegue verde y tecnológico.