Vivimos una época esencialmente musical. La música se adueña de los medios de comunicación, del tiempo de ocio, del presupuesto de los jóvenes, de la calle. Se ha convertido en la grasa que suaviza la vida, presente como nunca en la atmósfera. Quizás por eso, aunque haya quien no sea un consumidor vocacional de música, la escucha sin poder evitarlo. Es un producto que agrada a la mayoría social, que está dispuesta a pagar y a viajar por la música.
La Ciudad de León presenta una innegable vocación musical. Desde la iniciativa de unas orquestas clásicas de aficionados, la Odón Alonso o la JOL, a numerosas corales, como el histórico Orfeón Leonés; desde festivales de música moderna, como el Purple Weekend, hasta los de folk. La ciudad cuenta por cientos las actuaciones en locales privados a lo largo del año, ‘jam sessions’ también, escuelas de música tradicional, de rock, numerosos grupos de diversas tendencias, y estudios de grabación en su tradición.
Puede parecer normal, pero no lo es. El conjunto de lo que acontece en León en términos musicales, carece de réplica en una ciudad de tamaño similar. Pueden tener festivales aislados muy famosos, pero la totalidad de la programación anual no es comparable a la de León en absoluto. Por esta razón, existe una oportunidad de situar León como ciudad de la música en el panorama nacional o internacional.
La redacción de un programa anual que agrupe todos los estilos musicales bajo un lema, como ‘ciudad de la música’ u otro similar, sería un paso inicial. La oferta de un catálogo que sitúe en el calendario la actividad recurrente de música clásica (Festival de Música Española, Festival Internacional de Órgano, Ciclo de Maestros Internacionales de Eutherpe, Festival de Música de Cámara…), la de jazz (Feichu en Llión…), la de música tradicional (Festival Celta Reinu de Llión…), la de rock y pop (Purple Weekend, Lion Rock Fest…), la de música coral (conciertos fijos de Cantarte, Orfeón Leonés, Coro Ángel Barja…) u otras debería estar al alcance de todos los turistas en los hoteles. León cuenta con este yacimiento para atraer un público en el que no se ha pensado aún de forma estructurada, a pesar de algunos intentos.
La Ciudad de León, con su icono, la Catedral, la imagen de marca, puede publicitar nuevos valores, tras la potenciación del patrimonio monumental (que aún debe desarrollarse más) y la Semana Santa. La música puede contribuir a desestacionalizar el flujo de visitantes, gracias a un pulso continuo de comunicaciones sobre algo que, en realidad, ya está presente en el calendario leonés: puede cerrar el círculo con la oferta monumental y gastronómica.