Los incendios masivos que devastan miles de hectáreas de montes en León tienen como causa la gestión de la Junta de Castilla y León. En parte, se debe a la actitud de los dirigentes, carentes de implicación en el campo. Sirva de ejemplo que el presidente autonómico reclamaba más medios al gobierno central, mientras mantenía parados otros, al mismo tiempo que el monte seguía quemándose. Otra evidencia fue el trampantojo de puesto de mando a 15 kms del fuego, en León, replegando medios de extinción, solo por hacerse fotos con Feijoo para la prensa. El puesto de mando se volatilizó después. En conclusión, les importan las elecciones autonómicas de marzo más que el monte o usted.
Otra parte se debe a que el instrumento de gestión, la Ley de Montes de Castilla y León, es inadecuado para los comunales leoneses. En primer lugar, porque agrupa bajo el término de “montes comunales” cosas diferentes. Los comunales leoneses y zamoranos no son como los de Burgos, Soria o Ávila, ni se han gestionado históricamente igual, ni tienen el mismo sistema de propiedad. “Comunales” se les llama también a los de las juntas de montes gallegas, ligadas a un sistema de poblamiento en parroquias, pero no son tampoco lo mismo.
La aldea leonesa y sus comunales es un sistema de poblamiento que ocupa la provincia de León, el Trasesla zamorano, Valdeorras y Trives en Orense, y algunas zonas de influencia en su periferia. Y es ahí donde se concentran ahora los brutales incendios: por la mala gestión.
Por añadidura, la Disposición Adicional Segunda de la Ley de Montes hace un reconocimiento especial sobre aprovechamientos maderables de Burgos y Soria, reconociendo implícitamente que sus “comunales” son diferentes. Mientras tanto, tras la aplicación de la Ley en León se oculta una incautación, puesto que, manteniendo la titularidad de las más de 800.000 hectáreas comunales de monte en las juntas vecinales, no permite hacer nada a sus propietarios sin permiso ni vigilancia. Es como si a alguien le dijesen que su piso es suyo, pero que no puede entrar al baño ni a un dormitorio, o que pida permiso para abrir el frigorífico y coger algo. Los montes son de los pueblos, pero la ley los hurta de facto, ya que perdieron las utilidades que tenían en la propiedad plena de los concejos.
Como consecuencia, se llenaron de maleza, de leña seca, tupieron los caminos, pero se multa a cualquiera que actúe sin permiso de la Junta. Es la consecuencia de que los negacionistas e invisibilizadores de lo leonés rijan los destinos de sus recursos. La Junta es la culpable de este colapso forestal, indicando otra vez la necesidad de Autonomía Leonesa.