Javier Callado 2025

León, comunicación y mallado

27/08/2026
 Actualizado a 27/08/2026
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Cuando se acude a un mapa de carreteras de la provincia de León, se ve la mayoría de la red principal sigue el curso de los numerosos ríos. Esto crea una predominancia norte-sur en su despliegue: de la Cordillera Cantábrica hacia las zonas llanas. Hay carreteras geográficamente verticales sobre el Sil (Villablino-Ponferrada), Bernesga (Villamanín-León), Cea (Puente Almuhey-Sahagún), Órbigo (San Emiliano-La Bañeza), Cúa (Fabero-Toral de los Vados), Tuerto (Villameca Astorga), Porma (Puebla de Lillo-Puente Villarente) o Esla (Riaño-Benavente).

Por el contrario, las comunicaciones que unen cuencas contiguas son escasas, inexistentes o de mala calidad. Por ejemplo, el paso de la cuenca del Valderaduey a la del Cea, apenas unos kilómetros de escasa dificultad, se reduce a uno. Desde Puebla de Lillo no se puede ir a la cabecera del Curueño, por no hablar de la dificultad de pasar a la cabecera del Torío. Lo mismo cuando queremos viajar de la Somoza Villafranquina a Toreno. Tenemos una red de carreteras que solo rompe la transversalidad por la vertebral leonesa (Sahagún-Toral de los Vados) y por el eje subcantábrico (Villablino-La Robla-Cistierna) con cierta calidad. 

Los tiempos cambian, los medios de transporte también y sugieren proporcionar una red progresivamente mejor a nuestras comarcas, si queremos recupera población. Mientras reproduzcan un modelo de fondo de saco, según se asciende hacia el norte por su carretera fluvial correspondiente, no se podrá plantear realmente fijación de nueva población. 

Es insólito que no se puede viajar desde Cea hasta el Valderaduey y continuar hacia Saldaña, en la cuenca del Carrión, fácilmente. La depauperada gestión de Sahagún condena globalmente al oriente leonés al declive sin esa alternativa. Que Fabero carezca de conexiones de cierta calidad con el cercano Sil, Fornela y Ancares es un obstáculo para crecer. León es montañoso y requiere túneles, que son caros, pero no sufren lo que ha pasado en la carretera de Peñalba de Santiago, con derrumbes continuos. Son lo lógico.

Toca realizar una revisión de nuestra red de carreteras para acometer nuevos puntos de interconexión entre cuencas, para que vecinos de nuestros pueblos y visitantes tengan alternativas a la ruta actual. Esto pondría en valor pueblos y valles que se asoman al abandono. Además, pondría a disposición de todos paisajes increíbles que hoy parecen remotos, lugares de los que se está perdiendo la memoria, porque la gente ha dejado de ir.

El medio natural en León –brañas, sebes, montes, etc– fue siempre producto de la humanización. Mallar las comunicaciones intercuencas es renovar ese viejo contrato.

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