La UPL trasladará a las Cortes de Castilla y León la petición de un referéndum autonómico para la Región Leonesa. Es un cambio de dinámica en ese partido, que viene de la mano de la nueva secretaría general. No tiene un alcance decisivo, pues estos referenda no son vinculantes: se les puede hacer caso o no. Sin embargo, es una maniobra hábil a menos de seis meses de las elecciones autonómicas. Obliga a los partidos, empezando por el gobernante, a retratarse. La pregunta que deja es ¿son democráticos los partidos con respecto a los leoneses o no? Deja sin lugar la campaña electoral para las monsergas de parecer leonesista sin serlo.
La otra cara para los leonesistas emergería si el referéndum sale adelante, pues la decisión de la autonomía es provincial, como fija el artículo 143 de la Constitución Española. De iniciar el proceso autonómico, si Salamanca, por ejemplo, no se pronunciase a favor, avanzarían las provincias de León y Zamora, constituyendo la Autonomía Cisastur. En esa hipótesis estaríamos ante uno más de los múltiples cambios de límites administrativos experimentados en España y en la Región Leonesa/Reino de León a lo largo de la Historia, pero democráticamente por vez primera.
En los otros partidos aparece ya una marea creciente a favor de la Autonomía Leonesa. En Sumar se habla del acceso de León a la autonomía. En Podemos, su portavoz intenta tapar el hueco, aunque con unas declaraciones a favor del referéndum mal argumentadas y sin convicción. En el PSOE aparece un sector leonesista, mayoritario entre sus votantes y la militancia, frente a un oficialismo cada vez más cuestionado. Algunos de los últimos pronunciamientos municipales a favor de la Autonomía de León llegaron de la mano de alcaldes cendonistas. Algo está cambiando entre los socialistas de León, que se escapa al control de Zapatero.
En Vox los hay que hablan con vehemencia de la supresión de las autonomías, pero añaden que, mientras existan, León ha de tener la suya propia. En otras palabras, que no a las autonomías, pero la de León, sí, y que asumen la incoherencia. En el PP hay un sector abiertamente autonomista. Son aquellos de los que los populares no pueden prescindir, pues perderían las alcaldías automáticamente. Ahí tienen la cuña por la que llegará la Autonomía Leonesa al menú de la dirección nacional.
El desastre de los incendios forestales, con valoraciones de daños de hasta 2.000 millones de euros, desencadenó la evidencia: León debe acceder al autogobierno. A los contrarios ya no les quedan argumentos económicos, ni históricos, ni políticos y, menos aún, patrióticos: son antiespañoles, contra el noroeste.