Javier Callado 2025

León y el almacenamiento de energía

23/04/2026
 Actualizado a 23/04/2026
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Mientras escribo esta columna casi un 70 % de la energía del sistema eléctrico nacional procede del sol y del viento. Un 20 % procede de las centrales nucleares y de las térmicas del ciclo combinado. En estos dos casos España depende del exterior para poder disponer de combustibles. Si el país aspira a mayor grado de independencia energética y a una reducción del precio del KWh a mínimos deben ganar peso el sol y el viento.

El apagón fue aleccionador. Depender de la energía instantánea del sol y el viento en tiempo real es inestable. Pero eso no es incompatible con que aumente su peso. Si se almacena primero y se libera de forma controlada después, el problema de la potencial inestabilidad se resuelve. Para almacenar esa energía hay varias posibilidades: gas comprimido, agua embalsada, amoniaco (para hacer hidrógeno) o baterías. El almacenamiento va a constituir un activo estratégico para poder prescindir en mayor medida del gas y el uranio que no producimos.

León tiene las bases para jugar un papel importante en este campo. El gas comprimido se almacena en minas forradas de hormigón. El agua en cadenas de embalses, como la del Sil, que son enormes pilas. El amoniaco requiere disponer de agua, por lo que la provincia de España con la mayor red hidrográfica, León, es adecuada para implantar plantas de hidrólisis. Las baterías se pueden poner a pie de campo fotovoltaico o eólico. Requieren que se pueda evacuar a la red su depósito, lo que en un lugar donde generaban las centrales termoeléctricas debiera ser fácil.

Descartados nuevos campos eólicos dado su gran impacto visual en la provincia, plagada de espacios naturales de alto valor y de montañas, son los campos fotovoltaicos estratégicamente situados y/u ocultos lo más interesante. Hay que tener en cuenta que un campo de placas produce en invierno la sexta parte de lo que proporciona en verano. Por ello, el despliegue de huertos solares deberá crecer: ocupar tejados, polígonos industriales o bordes de carreteras. Se trata de que las baterías que están llegando, como la que ahora se anuncia en La Cepeda, tengan alimentación todo el año.

En ese ecosistema de nuevas energías, los pueblos de León, propietarios de comunales, tienen mucho que decir, haciéndose titulares de comunidades energéticas. Estas entidades disponen de autoconsumo energético a precios residuales. La negociación con los promotores de campos fotovoltaicos debería ayudar al despliegue de estas comunidades en 1.200 pueblos de la provincia con junta vecinal. La Diputación, a falta de la Autonomía de León, debería tomar iniciativa para guiar este proceso. La Junta mientras, a lo suyo.

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