El eclipse que tuvo lugar ayer deja abundantes conclusiones útiles para los leoneses. La primera, que el poder de los medios de comunicación para mover a las masas se evidencio una vez más, por si se nos olvidaba. Es verano y los periodistas disponen de un caudal de noticias más reducido que el resto del año. Gracias a la sobreactuación para cubrir espacios informativos con un interesante suceso astronómico -con más valor para los técnicos que para el resto de los mortales- ha provocado un fenómeno de masas. Eclipses, a lo largo de una vida, hay varios, aunque no sean totales. Sin embargo, en Portugal, donde me encuentro, que no disponía de zonas de eclipse total, la expectación no era inferior a la de España por esa misma sobreactuación periodística.
Otra vertiente ha sido el debate sobre si había que publicitar mejor a León aprovechando el eclipse. Más allá de que la Diputación y la Junta hubiesen podido hacer más en los meses previos, la hostelería leonesa se ha visto casi desbordada por la afluencia de visitantes para ver el fenómeno. En este sentido, cualquier inversión extra hubiese sido un derroche, pues no había más capacidad de acogida. Las inversiones de márketing son caras, se enfocan a cuestiones concretas y han de estar justificadas por un retorno extra de ingresos que, en este caso, no se hubiese podido producir.
Cosa distinta es que la Diputación realice una promoción de la provincia deficiente y que, además, debiera pedir a la Junta los recursos correspondientes a León. La Junta no ha promocionado nuestros enclaves de observación, aunque tiene el dinero para hacerlo, luego no lo gasta aquí. Por el contrario, el Consejo Comarcal del Bierzo realiza una labor de comunicación más eficaz en general, de la que se debería aprender en la Diputación. Es cierto que el producto “Bierzo” es mucho más concreto y fácil de vender; en consecuencia, la oferta de comarcas y rutas concretas debería ser la directriz del márketing turístico de la Diputación.
León es la provincia con mayor concentración de montañas por encima de 2.000 metros, lo que da una idea de su altura sobre el nivel del mar. Tenemos zonas de baja contaminación lumínica, incluso cerca de las ciudades, y escasas nubes, lo que facilita la observación astronómica. Todo ayuda para que esta provincia sea un centro para la contemplación y disfrute de los astros. Quizás, con este evento, una mayoría tome conciencia de que el turismo de observación astronómica es una oportunidad por explorar. Nuestras oficinas de turismo deberían ofrecer una red de asentamientos para los telescopios del creciente número de aficionados a esta actividad.
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