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Las tres llagas y el sanador

17/02/2016
 Actualizado a 12/09/2019
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A algunos los tememos por desconocimiento; nadie sabe qué puede esperarse de estos políticos ahora que van enseñado las orejas... ¡Huy qué miedo!

A otros los conocimos y, por eso, no nos fiamos de ellos. ¡Tantas veces nos han defraudado! Y entre los conocidos, que nos han gobernado últimamente, el Partido Popular y su líder, han convertido el Congreso en el Patio de Monipodio, el rey de los ladrones. La rapiña es ley y no se libra ningún estamento; sin excluir a los nacionalistas catalanes, los llamados «honorables» ¡qué soberbia! ni olvidar a los afines a la Casa Real.

Cada vez que uno de estos pajes ponía el cazo ante promotores o empresarios, la mordida la pagaba el ciudadano porque, como es natural, era repercutida en el coste del producto. Así pagábamos más del precio justo. «Nada se crea, nada se pierde, sólo se transforma» –dijo Einstein– o, en todo caso –digo yo– cambia de manos.

Volviendo al gobierno de Rajoy, hay tres llagas –casi se me escapa decir cagadas– especialmente dañinas. El próximo sanador que ponga remedio, justificará su paso por la presidencia y la legislatura.

La primera, la ley mordaza que garantiza el sosiego a los políticos tramposos, a los guardias prepotentes, los especuladores y los poderosos.

Otra la fechoría corresponde al piadoso político hijo de Ruiz Gallardón y llamado Ruiz Gallardón, casualmente. Su actuación consistió en cerrar el acceso a la Justicia, el amparo, para la gente común, con sus filtros, costes e incertidumbres. Tan difícil es llegar que, si alguna la alcanza, es más que posible que sea como acusado.

Caso aparte que hasta me da vergüenza mentarlo, es Wert y su reforma –deforma– de la enseñanza: Lomce. Un personaje odioso y odiado por el mundo de la cultura y la educación –los que saben– que le manifestó su rechazo en múltiples ocasiones. Su repulsión motivó que personalidades intelectuales se negaran, despreciaran con dignidad, los sustanciosos Premios Nacionales venidos de su mano.

En los Goya tras protagonizar ‘El papelón’, no volvió. Y como colofón, su declaración como ‘persona non grata’ en Tenerife, muy significativa del tipo de persona de la que hablamos. Una isla tan rica en belleza y cultura no puede equivocarse.
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