Quiero mostrar desde estas líneas mi firme y decidido apoyo a que Tesla Motors instale en la comarca del Bierzo una fábrica de sus vehículos eléctricos. Tesla, para el que no lo sepa, es una marca de coches norteamericana que ya ha anunciado no sólo que no tiene previsto abrir una fábrica en el Bierzo, sino que ni siquiera la tiene previsto abrir en Europa.A pesar de ello, desde que algún iluminado leyó un artículo escrito por otro iluminado y echó la lengua a pacer, no dejan de sumarse apoyos en toda la comarca para liderar este proyecto, y yo no quiero ser menos. Desde las redes sociales lo piden ya tantos ingenieros que bien se podría fabricar un coche eléctrico cien por cien berciano sin la necesidad de que vinieran los americanos a explicárnoslo. Los parlamentarios, en su reválida, se atreven a hablar, incluso, de la deuda histórica con esta provincia desde que se abrió la Fasa Renault en Valladolid,y conjugan el verbo que más caro nos sale a todos los españoles: instar. Instan a Juan Vicente Herrera a que luche para que la fábrica se instale aquí.Da igual que los dueños de la empresa no quieran abrir fábricas al otro lado del Atlántico y que no sepan ni siquiera que existe una comarca tan hermosa y fascinante como es el Bierzo. Así que yo, dado que nos movemos en un proyecto fantasma alentado por tantos fantasmas que le darían para un serial a Iker Jiménez, que sabe sólo más o menos dónde está el Bierzo (en su reportaje sobre la historia del accidente ferroviario de Torre afirmaba que al tren, procedente de León, había subido un misterioso revisor en la estación de La Bañeza), también le insto. Insto a Herrera e insto a los que ahora quieren hacerse pasar por reivindicativos, desde la alcaldesa de Ponferrada al presidente del Consejo Comarcal, desde el Partido Popular al PSOE, desde Coalición por el Bierzo (que saben bien lo que es seguir la estela de un fantasma) a los ayuntamientos bercianos que ya apuntan la idoneidad de sus municipios como sede la presunta fábrica, para que nos dejen de tomar el pelo. En casi todos los polígonos industriales del Bierzo lo único que crece es la hierba, menos, curiosamente, en uno: el Bosque del Carbonífero, aquel proyecto que complementaba a aquel otro proyecto de la Ciudad de la Energía y que, como le ocurrirá pronto a éste de Tesla, ya forma parte del Archivo Provincial de Motos Vendidas por los Políticos y Compradas por el Electorado. Para ese archivo sí que habría que buscar una sede y contratar a profesionales que catalogaran por orden alfabético las mentiras gratuitas y las ilusiones manipuladas. Desde el otro lado del Manzanal también se podrían aportar cientos de casos, el más reciente la posibilidad que algunos quisieron ver de que el Museo de Prado abriera una sede en León. Son tantos los motivos históricos, sociales, políticos y económicos que tienen los habitantes de esta tierra para instalarse en una trinchera que demasiado a menudo confundimos de dónde vienen los tiros. Lo canta Vetusta Morla, un grupo del que, como de mi apoyo a la instalación de Tesla en el Bierzo, nunca pensé que iba a terminar escribiendo: «Ya es un clásico seguir la zanahoria con tu aliento aquí detrás».
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.