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La Hija de Juan Simón

14/09/2016
 Actualizado a 17/09/2019
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Hace años me dio por leer vidas de santos. Eran aventuras de la talla de las de Emilio Salgari. Incluso compartían los mismos escenarios, China, Japón, India… Una de las más interesantes fue la de San Francisco Javier que despreció la vida cómoda de la nobleza y se hizo misionero, ejerciendo su labor evangelizadora en el Extremo Oriente.

Ni que decir, del recibimiento en el Japón imperial de los samuráis, prestos a cortar cabezas. O en la China milenaria de los mandarines y las sádicas torturas que habían padecido sus antecesores. Con todo, algo de doctrina caló pues, según cuentan, cuando murió en las costas de China, su cuerpo fue expuesto, como un santo, para que los fieles lloraran su pérdida. Así lo hizo una pobre mujer de gran fervor que, al besar los pies del apóstol, se llevó de un mordisco un dedo del difunto a modo de reliquia.

Hoy cualquier carne, cotiza más que aquel pedúnculo sagrado, pues constituye la materia prima de un sucio negocio, no tanto por el producto, como por los intereses espurios de algunas multinacionales de la muerte, dueñas de féretros, cementerios, cadáveres y voluntades. Su modus operandi, al estilo de las mafias. Arruinar a los modestos empresarios de pompas fúnebres, acoso, competencia desleal, publicidad y compra de responsables políticos y funcionarios del ramo sin escrúpulos.

Aún recuerdo el cartel, en un pueblo de Tierra de Campos, con el nombre del propietario y, debajo, sus servicios: «taxi, funeraria». Llevaba su actividad a toda la comarca. No sé existirá, pero lo dudo. Teniendo en cuenta la declaración del delegado de Mémora: «… adquirir compañías locales o familiares y acudiendo a la privatización de empresas públicas...».

Vamos, algo parecido, pero al revés, de lo que pasa en Serfunle –8 millones sin justificar– que ha destapado la candidatura de León en Común.

Serfunle-Mémora, si se lo propusieran, sacarían tajada del entierro del conde Orgaz o de la Hija de Juan Simón, el único enterrador del pueblo, que enterró su corazón. Qué triste.
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