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La escala cromática

16/09/2015
 Actualizado a 18/09/2019
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Con este tiempo, en casa, he repuesto la trilogía de Kielowski, Blanco, Azul y Rojo. No es un caso único de fascinación ejercida sobre artistas foráneos: Samuel Beckett, Ionesco, Julien Green o Supervieille (irlandés, rumano, estadounidense, uruguayo). El malagueño Pablo Picasso sin ir más lejos.

FIN. Vuelvo a la realidad y pienso en los colores de nuestra tierra rojiza, amarilla y verde; escampará y el cielo será azul, incluso los rigores del invierno. Pero hay otros que me llaman la atención por sus implicaciones.

Negro carbón. Un recurso que desde la Revolución Industrial empezó a salir de nuestras minas y trajo la prosperidad a las cuencas y a la provincia. Hoy queda el abandono, el olvido y la ruina de las comarcas sobrevenida por la mundialización a la que sucumbe el gobierno. Mejor comprar fuera, y que el sector se hunda. Incluso que sea el propio Soria quien lo tumbe, para regocijo de las eléctricas.

Siempre caminando. Tras la marcha negra, la blanca. Como las tierras bíblicas donde manaba leche y miel, que era como tener de todo. Una Vía Láctea que se pierde en los despachos y ahoga a los ganaderos por la misma razón que la minería. Mundialización o globalización, si se prefiere, a la que se apunta fervientemente este gobierno.

Verde. Uno de mis preferidos, que abunda en la Ribera del Órbigo. Ascendiendo lentamente por las trepas como una enredadera salvaje, el lúpulo vuelve a estar presente, aunque tímidamente. En su día fue uno de los cultivos más prósperos y nuestra provincia estuvo a la cabeza europea de la producción. Pelar lúpulo, una actividad de temporada que suponía un módico beneficio para gente que no andaba muy sobrada. Se levantaron infraestructuras, peladoras, secaderos, postes, etc. Y cuando parecía que todo iba bien, al carajo. Como todo en esta provincia donde otros deciden.

Mientras el lúpulo florece, me pregunto ¿quién ha de beber esa cerveza? Y yo, por mi parte, hago lo que puedo y pido una pinta. No se puede pedir más. Si acaso otra más.
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