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Feve, Emperador, y seguimos

17/02/2026
 Actualizado a 17/02/2026
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Todos los sábados, un nutrido grupo de gente, seguidores inalterables del tren de la Feve (a mi me sigue gustando el de Matallana), entre los que me encontraba en compañía de los amigos Javier y Lola, manifestándolos en las cercanías de la Estación, en confluencia de Renueva con Padre Isla y Suero de Quiñones, para mostrar nuestro desacuerdo ante la idea de tapar las vías y así, si te he visto no me acuerdo, porque ya sabemos que como dice el refrán de los muchos que ilustran nuestro refranero popular, «prometer hasta meter, una vez metido, nada de lo prometido». La idea del enterramiento viene propiciado por el Ministerio de Trasportes con una inversión de 2 millones de euros para sustituir el trazado ferroviario por un vial para autobuses eléctricos que continúen el trazado ferroviario que los críticos interpretan como el enterramiento o eliminación de la vía física, para dar paso a otros usos, evitando que el tren pueda llegar al mismo centro de León, algo que difícilmente puedan tener otras provincias.

Lo cierto es que, comento con mi amigo José Ramón, hombre muy versado en el periodismo, lo siguiente: como nos dejemos pisar, o pasar , en este caso las vías por encima, nos puede pasar como al gallo de Morón, al que le dieron una paliza y se quedó sin plumas y cacareando (en este caso sin trenes).

A pesar de los malos augurios, todos los sábados seguimos protestando para que nos escuchen quienes nos tienen que oír, aunque sea para seguir poniendo zancadillas a este León en el que de tanto carecemos. Los leoneses tenemos fama de fríos y de gente tardía en reaccionar ante cualquier injusticia de la que seamos objeto, pero no olvidamos la fábula de Esopo: «Que viene el lobo», que aquí, además de un León esperando, tenemos lobos en cantidad.

El Teatro Emperador es testigo de cuantas promesas se han venido manifestando en cuanto a su restauración, manifestadas por los políticos de turno y de paso (nunca mejor dicho), en la que no se permitió el acceso en la visita que el ministro Urtasun, en compañía de técnicos ministeriales para ver personalmente el estado en que se encuentra nuestro buque insignia de la cultura en León, así como las modificaciones que se tendrían que llevar a cabo para, además de adecuarlo a las necesidades escénicas porque, aunque tenemos un magnifico auditorio municipal, eso tienes otras finalidades que son bien acogidas por la ciudadanía, pero como diría un entendido: «aunque casi es igual, pero no es lo mismo».

Vuelvo a terminar por donde empecé, como fue la manifestación del último sábado compañía de Javier y Lola, entre otros muchos fieles, compartiendo el sentido de uno de los acertados eslóganes que allí se clamaban, y que decían lo siguiente: «Qué barbaridad, qué barbaridad, no se han estrenado las vías y ya las quieren tapar». Y como decíamos de pequeños: «¡Cómo que la policía es tonta, aunque vista de paisano!», y parafraseando al desaparecido comediante argentino, Joe Rigoli: «¡yo sigo!», pero ampliándolo al plural presencial porque, si nada nos lo impide, también nos seguiremos manifestando cada sábado a la 1 de la tarde en el lugar mencionado.

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