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Excreciones

26/07/2026
 Actualizado a 26/07/2026
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Permítaseme una imagen asquerosita: del mismo modo que muchos niños (y no pocos adultos) gustan de extraer sus secreciones mucosas nasales para luego dejarlas pegadas por ahí, se ha convertido en práctica habitual que la gente pretenda adherir sus excreciones mentales a cualquier hecho de la realidad.

Lo hemos podido ver estos días a cuenta de algo tan banal (o tan trascendente) como la final de un Mundial de fútbol. Pero también ante catástrofes como las que repiten las noticias y que son vistas como “oportunidades” para encolar mensajes. En el primer caso, basta con analizar la reacción de la comunidad internáutica argentina tras la derrota de su selección frente a España, el pasado domingo. Después del chasco, empezaron a florecer las más locuelas teorías conspiranoicas. Para algunos, todo se debió a un complot de la progresía internacional y de las clerecías ‘woke’ contra un combinado de jugadores étnicamente homogéneo. Otros, en cambio, hablaron de la intervención del mismísimo FBI, que habría obligado a los jugadores a dejarse ganar y a no tirar una sola vez a puerta en casi dos horas de encuentro. También los hubo que señalaron al colonialismo global -encarnado en el nuevo auge de la derecha-, incapaz de soportar el ímpetu austral. E incluso quienes justificaron el juego sucio y la violencia física contra los españoles después del pitido final, porque no es de recibo alegrarse por la propia victoria delante de sus narices, aunque ellos se hubieran burlado sistemáticamente de los rivales derrotados durante el torneo.

También se vio en este lado. Hubo quien se apresuró a festejar la segunda estrella española como un triunfo de la “diversidad” y un refrendo de las políticas de regularización de inmigrantes ilegales. En la trinchera opuesta, y ante el discreto desempeño de Lamine Yamal y Nico Williams en el Mundial-ambos en proceso de recuperación de sendas lesiones-, alguno presentó el campeonato como una victoria de la “blanquitud” hispánica, subrayando la labor del resto de seleccionados. Se contrapusieron igualmente los orígenes de los jugadores, en una suerte de enfrentamiento intranacional -vascos frente a valencianos, catalanes frente a extremeños-, siempre con la moraleja colgando del final de la frase. El hecho de que Ferran Torres, autor del tanto que dio la victoria al equipo de Luis de la Fuente, llevase durante las celebraciones una gorra con el lema “Make Spain great again” también activó la capacidad excretora: hubo un diputado de Sumar / Compromís que difundió un bulo, al acusar al futbolista de ser un especulador con la vivienda, a partir de una empresa inmobiliaria que comparte con su hermana y cuyas inversiones se concentran en oficinas.

Aquí tendría que ir una moraleja sobre todo esto, pero me van a disculpar: no me veo pegando cosas por ahí.

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