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Estaciones del año y creencias

Jubilado
19/05/2026
 Actualizado a 19/05/2026
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Parece que estando metidos de lleno en la estación más alegre, como es la primavera, cuando todo lo empezamos a ver con optimismo,  pensando que pronto nos llegará el verano y con él las  ilusiones esperadas. Había diferentes etapas a la hora de valorar la cercanía de las vacaciones que, como dice el famoso refrán, eran esperadas como agua de mayo  en tiempo de sequía. Aunque siendo niño estudie en el colegio público  el CID, al cual no dejo de mirar su nombre grabado en ladrillo cuando con mis nietos hacemos una parada a la hora de salir del colegio en el acertado parque situado frente al citado colegio, lugar en el que, en los años de posguerra, se encontraba en cuartel del Cid  que, por cierto, amasaban  unos chuscos de pan  bregado que, rellenos con unas sardinas en aceite, nos sabían a gloria, (las anchoas eran más caras) y que en el tiempo en que cumplí el servicio militar en el Aeródromo de la Virgen del Camino los famosos «chuscos de pan»  seguían siendo  de una calidad incontestable.  Aunque no supe a que se debía aquella buena calidad del pan, quiero pensar que sería a la harina que se utilizaba. Compara uno en el recuerdo  aquel cuartel con  la pared desconchada que la fachada tenia entonces ,con el citado parque en que hoy niños y niñas hacen un alto antes de la hora de comer para luego vuelta al colegio, y se da  cuenta uno de cómo han pasado los años y, sin lugar a duda, para bien. Con posterioridad, y  cuando fui a los Maristas en estas fechas,  teníamos que llevar un ramo de flores, normalmente de las que,  cogiamos en los   rosales silvestres, mientras  cantábamos en la capilla  aquella canción alegórica a la Virgen Maria, cuya letra comenzaba así: «El 13 de mayo de 1917 la Virgen Maria «bajó de los cielos a Cova de Iría», Portugal, y se apareció a los tres pastorcillos Lucia, Francisco y Jacinta. Consecuentemente el mes de mayo era un mes cargado de simbolismos en el  que cada uno, por diferentes motivos, esperábamos con ansiedad el final de las clases y el comienzo del disfrute vacacional, por lo menos, hasta que se acercara la temida vuelta al cole. Pero eso era inevitable. La moraleja de esto era que el mes de Mayo significaba la antesala de otros acontecimientos y celebraciones que estaban por llegar acompañando al buen tiempo. 

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