El viernes termina la campaña electoral autonómica. Es un esfuerzo de comunicación en el que se crean ficciones de cómo actuarán los partidos. Son formaciones de las que se conoce su ejecutoria en los últimos años. Además, gran parte de los candidatos ni siquiera son nuevos. ¿Quién se dejará engañar?
El PP presentó en León mil medidas, como si no ocupase el poder en la Junta hace 40 años. Si presenta estas propuestas, la mitad copiadas del programa de 2022, ¿por qué no las ejecutó en estos cuatro decenios? Mientras tanto, tras un invierno lluvioso, que ha llenado de vegetación el monte y los caminos, no ha desplegado brigadas de prevención de incendios y desbroce. No bastaron las 125.000 hectáreas de monte quemadas en León en 2025. El PP parece aspirar a que se queme el resto, en la provincia con mayor superficie de monte del país. Su candidata en León acusa de falta de experiencia en gestión a otros partidos. Después del caos de organización que protagonizó Mañueco en el dispositivo contra incendios 2025… vivir para ver.
El PSOE insiste en invisibilizar a León eliminando la ‘y’ del nombre de la autonomía, además de llamarlo «Castilla dentro de Castilla». La irrelevancia de León para ellos se subraya: el Ministerio hizo público que la nueva unidad de intervención policial se pondrá en Valladolid, donde ya existe otra, y no en León. Tampoco sacaron adelante el centro de recepción de refugiados de Villablino. Ambas noticias antes de las elecciones son signo inequívoco del desprecio por sus compañeros leoneses. Los carnets socialistas de la provincia de León suman la tercera parte de los de la autonomía, es decir, pagan la sede de Valladolid, que manda. ¿Les quedará sangre leonesa en las venas?
La Unión del Pueblo Leonés ha planteado un programa extenso, pegado al territorio, y sostenido por una mezcla de representantes multicomarcal. Esperan un crecimiento con tres metas: cuatro procuradores (uno más que antes), primera fuerza en León y 5 % del voto autonómico para tener grupo parlamentario propio. Sin embargo, de buenas intenciones está el infierno político empedrado. Si no consiguen ser llave, tampoco podrán negociar las medidas que pretenden. De alcanzar esas metas, pero no ser llave, el único consuelo será que el resto de partidos tomarán nota del problema de León con la cuestión autonómica.
Vox, sin programa, diciendo que se fue del gobierno autonómico, del que no se fue (ni Pollán dimitió, ni otros cargos), porque el sueldo es el sueldo, sigue sin propuestas de rango autonómico. Solo de destruir normas actuales. ¿De dónde saldrá dinero para mover los autobuses llenos de foráneos a sus actos?