La multitud de balances de la cita electoral autonómica en León tienen la irresistible tentación de poner de relieve los deméritos de los más alejados ideológicamente, para pasar a dar relumbrón a los logros de los afines. No seré diferente, pero sí intentaré dar otra perspectiva.
Por una parte, hay que decir que el censo electoral ha bajado en casi 8.000 personas en León desde las elecciones del 2022. Por tanto, todo el que sacó los mismos votos, mejoró. Es pura matemática. Por otra, las elecciones tienden a compararse siempre con la anterior convocatoria del mismo rango. En consecuencia, cotejar datos de generales, con locales o autonómicas carece de rigor. Incluso, puede poner en aprietos al despistado comparador, como le ha pasado a Cendón.
A pesar de los casi 8.000 censados menos en León, en 2026 hay 7.500 votos más que en 2022. Esto significa que se ha movilizado a votantes que previamente se abstenían. PP, PSOE y UPL se han beneficiado, pero en distinto grado. El PSOE ha ganado unos 1.500 votos respecto a 2022, pero no hay que engañarse: ha perdido 26.000 desde 2019. La tendencia es de caída, por más que ahora se haya frenado momentáneamente. El PP ha recogido 9.000 votos más respecto a 2022, pero son 6.000 menos que en 2019. ¿Dónde fueron a parar aquellos casi 29.000 de Ciudadanos en aquel año? Una parte se han perdido por la bajada del censo electoral, pero otra, ha buscado mejor acomodo.
A la UPL, incorporar 600 votantes le ha servido para comprobar que ya tiene una base de voto notable. Aunque vengan Sánchez, Feijóo, Abascal, ministros o portavoces mil, los leonesistas compiten. Mucho más si recordamos que en 2019, con un censo 16.000 personas superior, recogieron 22.000 votos menos. La UPL crece y se consolida. Otra cosa es cómo hacerse mayor. Mientras sus resultados se sostengan con zonas de altísimo apoyo, que contrastan con otras apenas vírgenes para ellos, habrán tocado techo. La buena noticia para UPL es que solo dependen de ellos para sacar los mismos votos que los dos grandes: crecer donde no están o están poco.
Por último, Vox no cumple la expectativa y crece por debajo. La sorpresa: Vox baja en la ciudad de León. Eso pondrá en peligro a su cabeza de lista. Del voto rural solo pueden vivir hasta que les conozcan.
Dos últimas conclusiones: las encuestas no reflejaron este resultado, que ha cogido por sorpresa a todos. Los sondeos se incorporan ya a las elecciones como salseo, pero dejan de constituir una herramienta fiable. La segunda, todos los pequeños (Soria Ya, Por Ávila, Sumar, Podemos…) bajan fuertemente. Es un indicador más de que UPL ya está en el club de los grandes.