Este fin de semana viajé por el otro Páramo de León, esa comarca a la que le robaron el nombre y le colgaron otro que no era el suyo. Allí me encontré con la Virgen del Páramo, una imagen que no conocía. Se trata de una comarca que, al contrario del otro Páramo, el que conocemos todos y que capitanea en su centro Santa María del Páramo, tiene solo una parte de parameras, aunque por ahí nos lleve la autovía.
Si en el Páramo más conocido no encontramos un río o riachuelo digno de ser llamado así desde el arroyo Fontecha hasta el Órbigo, en éste pasa lo contrario. El Páramo, que así llaman los lugareños al espacio que va desde los Oteros hasta el río Cea, está surcado por riachuelos metidos en valles singularmente apacibles y bellos. Son casi parques lineales que parecen diseñados para el paseante, trufados de lagunas, sotos y sembrados, y ambientados por una multitud de pájaros. A la orilla de esos cauces llenos de arboleda y verde, ocultos entre lomas, aparecen los pueblos de la zona, como San Miguel de Montañán, en cuyo término está la ermita de la Virgen del Páramo.
¿Saben por qué no conocen ustedes los pueblos de Valdespino Vaca, Vallecillo o Villamol? Porque no se ven a lo lejos, desde la autovía. Están inscritos en su valle, como si fuera un escenario, lejos de la idea terracampina que algún técnico de la Diputación transmitió erróneamente. Este Páramo, rebautizado por algunos como el Páramo de Payuelo, es una tierra de interés para la etnografía y la casa tradicional. En él encontramos algunos de los mejores ejemplares de la arquitectura vernácula leonesa que conservan todas las características: muros de carga en las fachadas, anchura de 4 metros o sus múltiplos, corredores, caidizos, cargaderos de madera en las ventanas y puertas, barro como componente estructural principal y tejados armados en tijera.
El Páramo de Payuelo es un universo comarcal a estrenar porque solo ahora que tenemos la autovía a Santas Martas lo sentimos cerca. Allí podemos ir a comer al Burgo Ranero o al cochinillo de Castrotierra, o ver las bodegas de Villamuñío, o las lagunas con los puestos de observación de aves, o a comprar dulces a Gordaliza, o a catar vinos a Castrotierra o a comprar queso a Matallana.
El Páramo de Payuelo es además Camino de Santiago que se puede recorrer por tramos, accesible para los vehículos. Su entramado fluvial es lo que más llama la atención para el senderismo en un entorno amable. Además los recientes regadíos garantizan el sonido del agua durante buena parte del año. Por eso la autovía de Santas Martas es una invitación para descubrir ese paisaje alomado y profundamente astur.
El otro Páramo de León
28/02/2019
Actualizado a
16/09/2019
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