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El árbol caído

05/10/2016
 Actualizado a 13/09/2019
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Puede que él titulo resulte engañoso, porque no va por ahí la cosa. En realidad, casi todos –incluso en su partido- desearíamos que quien cayera fuera Mariano. Méritos no le faltan.

Su gobierno ha sido, es, como las ruedas de identificación de los ‘thrillers’, donde el delincuente aparece alineado con gente normal. La diferencia es que, por el contrario, acaso un inocente, rodeado de ladrones.

Sería tedioso nombrar los casos de corrupción, desde el vividor Blesa, hasta Rato –dime con quién andas…– más los sesenta y tantos beneficiarios de las tarjetas negras. Muchos son los compinches que ocuparon los cargos más golosos.

Paseando este verano, por Tapia de Casariego, hallé una placa con la leyenda: ...Este paseo fue inaugurado por don Jaume Matas siendo ministro –del PP– Bla, bla, bla. El mismo que quiere chantajear a la justicia para salir del talego a cambio de cantar lo que haga falta. Quien nombra a los delincuentes tendría que explicar los motivos –no vaya a haber complicidad– porque en una banda, el cabecilla es el responsable de la rapiña y del reparto del botín entre todos los secuaces.

Sólo en el caso Púnica –que quiere decir cartaginesa– entre consejeros, alcaldes, diputados y funcionarios hay unos noventa imputados que andan sueltos y algunos en el cargo y cobrando. Entre éstos hay elementos muy despreocupados, porque gozan de la condición de aforados. Una figura, la del aforamiento, que va contra el principio constitucional de igualdad de los españoles, de los ciudadanos, desde la Revolución Francesa, en 1789.

Volviendo al presente, este privilegio induce a la desconfianza de la gente honesta, que con cierta lógica, piensan que al gozar de impunidad, los políticos roban más facilmente. El caso de España. Algo más difícil lo tienen en la vecina Francia, donde apenas hay 21 casos de aforamiento. Pero el no va más, menos, es la República Federal de Alemania, donde nadie, y digo nadie, está aforado.

El pueblo, aunque a veces parezca estúpido votando a tontas y locas, tiene sus aciertos y por eso dice: «No la hagas, no la temas».
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