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Dimitir. El hecho diferencial

10/02/2016
 Actualizado a 15/09/2019
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Después del Carnaval viene el Miércoles de Ceniza –hoy– que nos recuerda lo poco que somos y que mañana no seremos nada. Un mensaje terrorífico en el que apenas pensamos, creyendo que esto es cosa de los curas.

Los curas que quizá por el poco respeto unos titiriteros carnavaleros asesinaron a puñaladas de crucifijo, violación de monjas, ahorcamientos de jueces… Eso sí, bajo una apariencia inocente y en un soporte que, habitualmente, va dirigido a los niños. He ahí la trampa porque, posiblemente, los críos a falta de referencias ni se enteraran de qué iba la cosa y rieran la gracia. De hecho la ofensa ha sido para los ciudadanos de la calle que no entienden que sus impuestos se inviertan de modo tan estúpido e insultante.

Lástima que unos pobres artistas tengan que agarrarse a la mera provocación para sacar subvenciones y saltar a la fama. Desde luego, no todo va a ser comedia pues resulta más fácil herir que hacer reír. Aparte del mediocre y pésimo espectáculo, se ve cierta obsesión de los autores que no se centran en un tema sino que hacen un ‘totum revolutum’ infumable desde el punto de vista de lo que es un guiñol: la princesa, el príncipe, el malo y los garrotazos.

El carnaval de Colonia ha arrojado un elevado número de muertos y violaciones. En Río de Janeiro no menos, porque se aprovecha el anonimato de estos días para saldar cuentas, con resultado fatal. Estos episodios son reales e inevitables. Evitable era la mascarada de Madrid y quien podía y debía evitarlo, la concejala de Cultura Celia Mayer, que no ejerció su función. Si lo hizo por convicción mal; si lo hizo por dejación peor. El dinero de los contribuyentes ha de emplearse, en una fiesta como ésta, para recreo y no escándalo. Además, ha colocado a su jefa en una difícil situación. Debiera saber que todo lo que haga, diga o calle Carmena está en el punto de mira de la derecha y de muchos medios para descalificarla. Siempre pensé que dimitir es un ejercicio muy sano para la democracia. Esa sería la diferencia con el PP, que ha mantenido en sus cargos a ineptos y delincuentes en sus cargos hasta el punto que colapsan los juzgados. Los errores se pagan y lo contrario es más de lo mismo.
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