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Dejadme solo

18/03/2026
 Actualizado a 18/03/2026
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Es una expresión muy utilizada en el mundo taurino. Cuando los banderilleros se aprestan a levantar al diestro de la arena, que ha sido embestido por el toro: «Dejadme solo». Orgullo, valor y gallardía.

Pero para soledad, la que este gobierno ha propiciado. Por una parte se enfrenta a EE UU, no encaja en Europa y Argelia nos escatima el gas que recibíamos, a raíz de la cesión del Sahara Español; competencia exclusiva del Rey pasmado; territorio que nos había sido encomendado por la ONU, hasta que se llevara a cabo un referéndum.

En contrapartida, se jalean con los terroristas de Hamas, la Venezuela chavista y ahora defiende al régimen de los Ayatolás. Dijo Donal Trump que los españoles éramos buena gente pero que teníamos un mal Presidente de gobierno. Algo parecido a lo que sucedía en la Edad Media, cuando el Poema del Cid decía : «Dios que buen vasallo si oviese buen señor». Aunque ya empiezo a dudar de la calidad de la gente.

De todas formas, por antipático que resulte Trump –que lo es– gracias a él, el mundo es más libre por cuanto ha acabado con las dictaduras de la Venezuela chavista, el régimen criminal de los Ayatolas y en un futuro próximo, liberará al pueblo hermano de Cuba, con medio siglo de comunismo y miseria.

Y para más soledad, la del Presidente, que no se atreve a salir por las calles y las plazas de España. Siempre en recintos cerrados, con sus partidarios agradecidos y sin amigos; con barrera policial y a distancia; o haciendo viajes a países extravagantes de gente y líderes igualmente extravagantes. A este respecto, recuerdo su viaje a la India y como no sé sánscrito –el kamasutra lo leí traducido– tampoco entendí lo que la gente le llamaba. Aunque si en Nueva York se formó una manifestación, para llamarle lo mismo que aquí se le llama, da que pensar... No sé, pero el país del Ganges está en pleno desarrollo económico y tecnológico. Y puede que supieran lo que decían, a tan singular personaje, cuya fama lo precede.

La ocurrencia que Sánchez acaba de sacar de la manga, la del Odio (la H la omito) creo que responde a su propios intereses ególatras y a los de su familia, que está bastante en entredicho. También porque está rodeado de corruptos, babosos y presidiarios de las más altas esferas. Y los asesinos de Eta, en las instituciones, a los cuales, por lo visto no debemos odiar.

Del amor al odio apenas hay un paso. Y no existen odiadores que se dediquen a odiar a la gente así por las buenas. Lo que hay son personajes y situaciones odiosas que despiertan esa repugnancia a una persona cabal. El odio hay que merecerlo.

Para acabar le regalo a Sánchez una frase que puede que le guste, de Concepción Arenal: «Odia al delito y compadece al delincuente». Yo, mira que lo intento, pero es que ante ciertas cosas no puedo.

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