Nos gusta adornar el relato de nuestras historias de amor. Una casualidad mágica, un giro inesperado, un rechazo que luego se convierte en atracción... Nos encanta igualmente leer sobre grandes romances ajenos, ornamentados hasta el límite, como si en esas narraciones estuviesen las claves para saber querer en un mundo lleno de odio.
Una de mis historias favoritas es la de cómo surgió el amor entre John Lennon y Yoko Ono. Ésta protagonizó en noviembre de 1966 una exposición en la Indica Gallery de Londres, ‘Unfinished Paintings and Objects’, en la que se incluía una obra titulada ‘Ceiling Painting/Yes Painting’. La pieza consistía en una escalera de tijera por la que se subía hasta alcanzar una hoja de papel cubierta de cristal en la que había impreso un pequeño texto en letras minúsculas. Con una lupa enganchada a una cadena se podía leer lo que allí ponía.
Lennon contaba que visitó la exposición, que le gustaron algunas piezas y que, cuando comenzó a subir las escaleras, esperaba que el texto dijese algo así como “Ja ja, ‘pringao” o bien “gilipollas”. Quienes le conocieron destacan de él que era un espíritu burlón, con un sentido del humor algo cínico y que podía llegar a ser cruel. Por eso le sorprendió leer con la lupa: “Yes”. Sí.
Un mensaje positivo. El músico se enamoró de su autora a través de él. A partir de ahí comenzaría una fructífera relación musical, artística y emocional, jalonada también de desengaños, rupturas, reconciliaciones y momentos ‘exóticos’. También surgió una suerte de ‘leyenda negra’ que la señaló como la causante del distanciamiento de Lennon respecto al resto de los componentes de su grupo, los Beatles, y, en última instancia, de su disolución. Así dejaron constancia de ello los Def Con Dos en ‘La culpa de todo la tiene Yoko Ono’.
El hecho de que Ono abriese determinados caminos en el mundo de la ‘performance’ y las artes plásticas, llenándolas de feminismo, han terminado de convertirla en una figura incómoda. Por eso ha sido tan arrebatador poder disfrutar de primera mano de su creación en León con ‘Insound and Instructure’, la gran exposición que le ha dedicado el MUSAC y que hoy cierra sus puertas. Un viaje lúdico, humanista e interactivo en el que poder llevarse una pieza de aire por 50 céntimos, pero también gritar al mundo, girar en colores sobre lienzos, reconstruir cosas rotas y escuchar los testimonios de mujeres objeto de opresión, maltrato y abuso. Hay, sobre todo, instrucciones para hacer, que es un verbo que encierra todas las maravillas en su ambigüedad. Están también las escaleras, pero sin texto en el techo, aunque hay un “Sí” gigante al lado de un Lennon sonriendo. Fragmentos para reconstruir un amor que trasciende a sus amantes.