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El corazón del cuento

03/12/2025
 Actualizado a 03/12/2025
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El pasado jueves, día 27 de noviembre, presentábamos el libro de cuentos de Andrés Martínez Oria, con presencia del autor, acompañado por Luis Miguel Suárez y por nosotros mismos, titulado ‘Por el camino de arriba’, una reunión de catorce cuentos de factura literaria impecable y con un mundo propio, en el que se percibe la voluntad del autor de plasmar y captar el temblor humano, para iluminar, para los lectores que se acerquen a tales cuentos, lo que somos y los mundos que habitamos.

‘Por el camino de arriba’ está editado por Ediciones La Crítica, dentro de su colección de Akrón Narrativa, este mismo 2025 que se halla ya dando sus últimas boqueadas. Con una sugestiva acuarela de Sendo, ese artista entrañado en su tierra que nos dejó hace unos años.

Luis Martínez Oria es un autor astorgano (Altiva es el nombre que le da a su ciudad en la plasmación ‘mítica’ de sus novelas y relatos), aunque nacido en Salamanca en 1950, entrañado en su tierra, donde ha desempeñado la docencia en un instituto, como catedrático de literatura.

La poética del cuento que implícitamente plasma Luis Martínez Oria en las páginas del libro se halla incardinada en un realismo trascendido (mágico, lo llamaba Alejo Carpentier), a través de claves existenciales y de elementos oníricos. Estaríamos también ante lo que pudiéramos llamar una poética de la memoria. Una poética que se inserta en la de los narradores hispanoamericanos del ‘boom’ y esos otros más cercanos del noroeste (Cunqueiro, Fernández Flórez…).

Tales cuentos, en general, obedecen a una dialéctica que plasma un escenario (unos escenarios, mejor) en los que se desarrolla un fragmente de existencias de los tipos humanos que atrapa el escritor en su verbalización narrativa.

Los escenarios con los que nos encontramos son –dependiendo de los cuentos– un pazo, un tanatorio, una aldea natal que se visita para depositar unas flores en su cementerio en una tarde canicular, un molino, un quiosco en días de lluvia, una fraga boscosa, una playa urbana, una oficina, un instituto, un domicilio conyugal, una embarcación recuperada con la que se realiza un arriesgado viaje marítimos, un campo en la tarde de un sábado con tres muchachos con moto, una línea madrileña del metro, o, en fin, el momento de una primera misa pontifical.

Pero, ¿qué ocurre en tales escenarios? Advertimos en ellos vidas humanas que se debaten entre sus anhelos existenciales, sus vinculaciones afectivas, sus utopías y sueños…  en una lucha contra el tiempo, que suele terminar, ay, en el fracaso y hasta en la muerte en algunos de los casos.

Estaríamos ante lo que Antonio Machado llama los universales del sentimiento, que, por otra parte es de lo que siempre trata la buena literatura: el paso del tiempo y sus estragos, el amor y los afectos, los sueños y las ilusiones o, también, ay, la muerte.

Nos encontramos en estos cuentos con una excelente literatura de tipo narrativo marcada por la agilidad narrativa, el gusto por narrar, el predominio del sentido, la amenidad, la riqueza y precisión léxica, del diálogo, de las descripciones (siempre muy logradas), de los ritmos narrativos, los guiños al lector (que nos llevan al ‘Tristram Shandy’, del irlandés Laurence Sterne).

En definitiva, hay un dominio, muy clásico y, al tiempo, muy moderno, del arte de narrar, para mostrarnos unos mundos que iluminan lo que somos. El autor, recorre en estos cuentos, el camino de arriba (tomamos como referencia el cuento que da título al libro), para llevar flores a un cementerio una tarde tormentosa de estío. Son las flores de la memoria para honrar al origen, a ese enclave misterioso en que se hallan los antepasados.
Andrés Martínez Oria recorre el camino de arriba para llegar hasta el centro, hasta el corazón de la fábula.

Un libro absolutamente recomendable. Como toda la obra de este autor.

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