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Convocatoria de reunión vecinal

Periodista
25/10/2015
 Actualizado a 14/09/2019
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Algún día un investigador sin beca podrá analizar en una tesis el daño que han hecho a nuestra sociedad determinadas series de televisión. Hace años el Ayuntamiento de León planteó hacer una rotonda que mejorase las comunicaciones del Polígono X, ese barrio al que cuesta más entrar o salir que llegar a muchos pueblos de la provincia. La iniciativa contaba con toda las bendiciones administrativas, desde proyectos de construcción hasta estudios de movilidad e, incluso, partida presupuestaria, que entonces parecía lo más importante. El problema fue que en toda esta fórmula no se conjugó un factor determinante: aquellos días, los protagonistas de ‘Cuéntame’ (esa serie en la que el tiempo avanza a una velocidad inversamente proporcional a su audiencia) se movilizaban contra la construcción de la M-30. El espíritu de unión vecinal de San Genaro se propagó con tal virulencia por el barrio leonés, también poblado de visionarios, que lo dejó como estaba antes y como sigue hoy: completamente aislado. Pero la clasificación de movimientos vecinales más surrealistas llevaba años liderada por los salmantinos, tan heridos en su orgullo porque los catalanes se llevaron unos documentos escritos en catalán que a la calle del Archivo le llamaron calle del Expolio. Esta semana han sido desbancados del primer puesto por los habitantes de Palomares (desconozco el gentilicio) que se han manifestado en contra de que los americanos se lleven al desierto de Nevada la tierra contaminada por aquel incidente nuclear que tuvo consecuencias medioambientalmente graves y estéticamente gravísimas. Al parecer, el choque de átomos ya era parte de su identidad. Esa palabra... Me alivia pensar que mi ciudad no es la única en la que habita un señor Cuesta en cada bloque, dispuesto a reivindicar su derecho a decidir sobre los cambios de bombillas de las farolas. Y, obviamente, a emitir un comunicado de prensa avalado por los votos de su comunidad de vecinos.Pero señores Cuesta, como meigas, haberlos haylos. El ejemplo más cercano es el de la reforma de la Plaza del Grano, que ha despertado una corriente poco menos que filosófica de pensamiento entre numerosos leoneses que están en contra de la obra que se anuncia. Les parece un ataque a la identidad leonesa. Esa palabra... Estoy seguro de que todos los que han firmado en contra de las obras se han leído el proyecto, que contempla poco más que conservar el firme original en un estado que no sea tan ruinoso como el actual y construir unas aceras. Son vecinos entusiastas, solidarios, de esos que te abucharan si te ven aparcar en una plaza de minusválidos pero que, en su lucha por conservar como ellos digan nuestro patrimonio, se olvidan de que esa obra permitiría que quienes tienen que moverse en silla de ruedas, los que no salen en las series, puedan también disfrutar de la plaza más hermosa de León.

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