eduardo-bajob.jpg

¿Conversos o extraviados?

30/03/2016
 Actualizado a 07/09/2019
Guardar
Apenas acabada la SS, se hacen cálculos sobre los beneficios reportados a la ciudad. En turismo, hostelería, comercio, cultura... Y la repercusión en los medios del gran despliegue procesional, apenas malogrado por la lluvia.

Aportando su óbolo, la Junta Mayor publica un decálogo –medio más bien, porque son cinco puntos– sobre la naturaleza y el desarrollo de los cortejos. Así, apela a la tradición y los ancestros, que ya la celebraban desde tiempos remotos. No obstante, hay que recordar que el concepto «tradición» a veces se utiliza para justificar lo injustificable. Tradicional –si no lo es ya– será el entierro de Genaro, que es como un nódulo molesto en la noche más solemne de la SS. Otro punto, el silencio en los desfiles. Pero en el casco antiguo, casualmente, están los bares más bullangueros de la ciudad y, ya se sabe, el alcohol desata la verborrea y la desinhibición.

En cuanto al orden y respeto, serían deseables pero, lo que no se puede, es colapsar la ciudad con tres procesiones simultáneas. Hay gente que trabaja o se desplaza a su casa o en busca de una farmacia o un hospital.

Pero más delicada es la apelación al sacrificio, penitencia y devoción que, tal como se formula, suena a fundamentalismo. No dudo que muchos lo vivan en el sentido religioso, pero no se puede negar que, para la mayoría, es un espectáculo inédito.

Los sentimientos religiosos son algo muy personal y no es lícito estipular, imponer ni adoctrinar. Todos tenemos derecho a equivocarnos.

Puestos a opinar –acogiéndome a la 5ª enmienda del manifiesto– creo que la presencia de los papones en los bares con la túnica, báculos e instrumentos tras la procesión, es un desafuero.

Hay ciudades donde los cofrades acuden con el traje plegado en una funda y, cuando acaban, lo mismo. Una cuestión de imagen que no me concierne.

Lo sí me concierne es el dolor de cabeza cuando el niño coge la corneta o aporrea el tambor. ¡El guaje promete! –dicen los papás–. Es la tradición.
Lo más leído