Hay diversos tipos de pintura. Un artista plástico me dijo cierta vez que, para ser buen pintor había que dominar el dibujo. Pero creo que también contarán soledad, capacidad de sacrificio y talento.
En cuanto a los resultados, no siempre son lo que se espera aunque todo es opinable. Es tal la riqueza del idioma español que, en materia de conocimiento, distingue entre “el enterao” y el “entendido”. En este sentido con la pintura contemporánea (como la que pasa por el Musac) todos somos expertos.
Yo mantengo el mismo criterio en el arte, como en el vino; o me expresa algo o no me dice nada. Pero no admito comentarios, porque anda por ahí mucho pedante. Que si esta cosecha... que si Andy Warhol o Goya (¡Dios cómo se manosea cada año, la memoria del pintor de Fuendetodos¡)
Y tampoco me complico la vida con la gente, obispos, políticos o sindicalistas. Su clasificación es como la que figura en los manuales de setas. Las hay comestibles, venenosas y sin interés culinario. Que es lo más corriente. Si Pedro Sánchez fuera un hongo, sería sumamente tóxico; Feijoo, comestible pero le falta sal; y el Rey, sin interés culinario.
No sé si Felipe VI es político, diplomático u otra cosa porque se pasa la vida saludando, dando la mano y colocando discursillos de tópicos. Si tuviera que retratarlo lo haría con colores suaves, difuminados, sin aristas y con pastel.
Mira que eran feos Carlos III, Carlos IV y Fernando VII (cuya maldad se percibe en sus ojillos). Pero son retratos que expresan poder y majestad.
Con frecuencia oigo a las abuelitas decir que los Reyes dan buena imagen al país. ¿Sólo eso? -me pregunto-. Pero no estoy seguro porque con la sucesión hay cierto lío. La primogénita no reinará, la segunda tampoco porque está amortizada por el Urdanga. Froilán podría tener derechos y la Reina es la consorte del monarca, lo cual no debiera convertirla en reina. Y el hijo apartando al anciano padre.
Los ingleses, que son profundamente monárquicos, no llamaban rey al esposo de Isabel II sino Príncipe de Edimburgo - que ya era mucho- y él se abstuvo de intervenir en los asuntos de Estado.
Pero aquí somos especiales y, en descargo el rey Felipe, está la desgracia de tener un presidente de gobierno como Pedro Sánchez -que haría buenos a Rasputín, a Robespierre y al Conde Don Julián- y no pierde la ocasión de humillar al Rey; en la cesión del Sáhara; la renuncia a Gibraltar; la negativa de enviar el ejército a las catástrofes de Valencia o Adamuz, entre otros ejemplos y otros venideros. ¿No es Capitán General?
Por eso no daba crédito a mis ojos, cuando vi al monarca arrastrarse, pidiendo disculpas por los “abusos” de España en la gesta más trascendente de la historia como fue la Conquista de América.
Acaso se ha arrepentido Bélgica en el Congo Belga? ¿Los yankees confinando a los indios en reservas? ¿Los boers en Sudáfrica? ¿Los turcos con los armenios?
Aunque merecemos algo mejor, aún hay motivos para andar con la cabeza bien alta. La Historia nos avala.