Uno tiene fuentes, arroyos y gente amiga que me proporciona información sobre lo que pasa en algunos partidos, sin que ello constituya ninguna sorpresa, ya que, en la actualidad, los medios telemáticos nos ponen al momento de todo cuanto sucede en cualquier parte del planeta, máxime, si lo manifestado por el político de turno, sirve para calentar el ambiente a medida que las elecciones, en este caso generales, se van acercando.
En esos momentos es cuando los llamados aparatos de los partidos echan humo porque, no nos engañemos, la guerra transcurre entre los que esperan la ocasión desde hace tiempo y los que en el presente siguen estando entre los/as llamados pero que siguen sin ser elegidos.
Si algo ha irrumpido en el Castro Político ha sido la presencia de la clase femenina reclamando su puesto en las listas con una preparación que en nada tiene que envidiar a la de los hombres, ni mucho, menos. Ya se acabó la supremacía por el mero hecho que fuéramos los hombres los únicos que optáramos a los puestos de responsabilidad. Ahora nadie se calla por el mero hecho de ser hombre, mujer, o lo que sea, porque, según Diógenes, filósofo griego, conocido como el Cínico, con ocasión de una conferencia (412-323 AC), aproximadamente, en la que se ponía en duda la verdadera existencia del movimiento. Cansado de discutir, se despidió con la conocida frase de «El movimiento se demuestra andando». La cual es de una actualidad pasmosa. Hoy las mujeres no se amilanan ante cualquier situación, salvo excepciones, presentándose como fuertes rivales en la contienda política. En estos momentos quienes tienen el poder en los partidos tratan de compartirlo con compañeras, con el fin de evitar cismas internos no deseados en los momentos de confeccionar, o de recibir cargos en el partido.
En esos momentos no se hacen prisioneros pues, como escuché decir de pequeño a gentes mayores: Quien más chifle capador, referido al refrán de cuando los nietos reclamaban la propina de los domingos. O sea que el que llegara primero conseguía la paga mayor.
En la actualidad la cosa está difícil y hay que echar imaginación a los comportamientos en campaña con el fin de atraer votos. Después de ver a Pedro Sánchez darse un beso en público con su esposa ante cientos de seguidores/as, me vino a la memoria una canción que escuchaba en la radio sobre el beso cuyo estribillo decía así: «La española cuando besa es que besa de verdad, y no por frivolidad, y si besa cada uno a su mujer es una cosa normal», (esto ultimo es cosa mía).
Lo dicho, quienes aspiren a un cargo que se vayan entrenando, por si son de los elegidos, aunque antes tengan que ser pasados por los cedazos de quienes tienen mando.
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