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Amor a secas

10/06/2026
 Actualizado a 10/06/2026
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La visita del Papa León XIV ha suscitado la natural curiosidad, teniendo en cuenta el escaso tiempo de pontificado. Ha movilizado a todo el país, desde los católicos más fervorosos a los delincuentes más abyectos. Han sido muchos, demasiados los corruptos, viciosos y mentirosos que, cariacontecidos, se han acercado al Sumo Pontífice (creador de puentes). No faltaron los conjurados de la cada vez más ostensible mafia alimentada por el gobierno.

Un amor ficticio y a secas. Mientras el Papa predicaba sobre los valores religiosos, litúrgicos, humanitarios y morales, presiento que tanto el interés político, como la curia episcopal y gente interesada, le han engañado, paseándolo por todo Madrid, Canarias y Barcelona. Para empezar los separatistas de Junts lo han tratado de forma descortés porque no habla catalán, como la mayoría de los españoles y catalanes. Pero se verá obligado a hacerlo. Habiendo lo que hay y siendo como son, es posible que los antitodo, antisistemas y nacionalistas violentos den la nota, con la complicidad de la policía autonómica.

Maldita la turra de aguantar a Sara Baras aporreando el suelo, a la Rozalén desafinando, sin ganas y toda esa música que no es la suya. Por cierto, entre tanto oportunista, el único que supo donde estaba y para qué, fue Antonio Banderas, con unas palabras elocuentes y emotivas. En cuanto la melange de música y fútbol en el estadio Bernabéu fue como una Eurovisión rancia, que quizá estuviera bien para el papa Francisco, argentino y futbolero, pero no en este caso.

La trampa más indigna fue llevarlo al Congreso. Todos sabemos las insidias, conjuras, oscuros negocios, filoterroristas y prostitución que anidan en dicho lugar. Más consecuente habría sido visitar la cueva de ‘Alí Babá y los Cuarenta Ladrones’ que, con ser muchos, son menos de los que habrían de rendir cuentas en los juzgados.

Los actos del Movistar Arena han sido soporíficos; sus largas idas y venidas de la ceca a la meca y supongo que también la tensión por la seguridad y el riesgo que corre. En las caras de los guardaespaldas se leía la preocupación por lo que pudiera pasar. 

No olvidemos al turco que apuñaló al Papa Juan Pablo II, que le tuvo entre la vida y la muerte. Pero, siguiendo con el polaco, era un hombre fuerte y valiente, que se había enfrentado con los peores comunistas que habían invadido su país.

Su valor se puso de manifiesto cuando, destruída su iglesia viajó a la ciudad portuaria de Gdansk y celebró la eucaristía entre los obreros de las empresas siderúrgicas más importantes del país. Uno de sus viajes fue a la Nicaragua sandinista. Y no para que lo entretuvieran, ni para peder el tiempo. Allí gobernaba el primer ministro Daniel Ortega. Antes de bajar las escalerillas del avión se le acercó el poeta, cura, comunistoide, revolucionario y ministro de cultura Ernesto Cardenal. La incipiente sonrisa del cura ególatra se congeló cuando Wojtyla lo detuvo y le reprendió públicamente con severísimas palabras y acabó con la tontería progresista, que posteriormente, se convertiría en un genocidio que aún perdura. No espero tanto de León XIV, pero cuando regrese a Roma, debería hacer balance sobre sobre el interés de este viaje, las manos sucias que ha estrechado, lo que le han escamoteado y quienes lo programaron. Si te emocionaste con la vista del Papa, guárdalo en tu memoria porque, después de este embarque, «una y no más».

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