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El alter ego

04/02/2026
 Actualizado a 04/02/2026
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Algo me ha recordado, después de tanto tiempo, a Mariano Rajoy. Un fiasco como jefe de gobierno por su escasa valentía y nula capacidad de resolución. Finalmente, al fin de su mandato regresó a su despacho de registrador, de donde no debería haber salido.

También viviríamos mejor si Sánchez hubiera atendido los negocios de su suegro: Buscar clientes, contar dinero, pagar a sus fieles amigos y moverse entre delincuentes. Algo parecido a lo que se dedica desde su cargo.

Volviendo a lo de Rajoy, no sólo por el hecho de ser gallego, me recuerda a Feijóo. Las cualidades de indeciso, empanado y contradictorio. Parece mentira que, habiendo sido un gran gestor en Correos, no ha sabido jugar sus cartas. Sin embargo ganó las generales que, de inmediato le fueron arrebatadas por las artimañas de Sánchez, que no dudó en aliarse con lo peor de España. Terroristas, separatistas, corruptos, comunistas, babosos, feminazis y algún que otro lerdo agradecido.

A Feijóo le votaron porque muchos electores lo consideraban un producto terapéutico para vacunarse de la extrema izquierda. Pero el bebedizo no funcionó, y se volvió contra el propio Feijoo, que contrajo el síndrome de Estocolmo y empezó a colaborar con el presidente mendaz.

En una ocasión se pronunció contra la inmigración ilegal masiva y tiempo después, en contra. Si eso pasa aquí en Europa, la colaboración con los verdes del ala de Podemos, y las izquierdas radicales, es proverbial. Y lo más grave es que con estos precedentes, lo siga haciendo para hacerse con una mayoría que no va a conseguir –basta una ojeada a las encuestas–. Si eso pasara, caería en la trampa y sería manejado por un Sánchez sin demencial y carente de escrúpulos.

Pasando lista, nos preguntamos ¿Dónde estaban aquellos políticos del PP que ahora están Vox? ¿De que armario salieron? ¿No se cruzaría Feijóo con alguno de ellos en los pasillos de Génova? 

La vacuna no funcionó. El presidente se halla enfermizo y acorralado por su familia y sus íntimos amigos en la cárcel o a las puertas, como Zapatero.

Con todo Sánchez se mantiene más activo que nunca. Quizá vea que le falta tiempo y como animal herido, resulte más peligroso. Cada día en el poder, más grave es el daño infligido a los españoles. Lo próximo, será sacar a los etarras de la lista europea de organizaciones terroristas; legalización, en la práctica y olvido para las víctimas. 

Son pocas las posibilidades de que la derecha del Cartero vaya a alcanzar la mayoría; tendrá que arrimarse a un árbol para mantenerse en pie. Sánchez tiene un bosque de indeseables que le apoyan. A Feijoo le queda integrarse en la mafia sanchista o bien tomar la mano que le tiende Abascal, con el único propósito de echar a Sánchez definitivamente y llevar a caso unas elecciones limpias. Sin Koldos. Leyres... y otros especímenes de la misma catadura.

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