En 2020 oficializaba su existencia una nueva asociación: Asociación Ibérica de Amigos del Prerrománico del Reino de León (AIPRELE). Tras las dificultades que impuso la pandemia, este colectivo iniciaba la actividad en 2022, libre ya de temor al contagio colectivo. Se trata de un grupo de aficionados dedicado a comprender, divulgar y disfrutar con nuestro patrimonio anterior a la llegada del románico, a mediados del siglo XI. Se ocupan de edificios, ideas, formas de vida y objetos muy antiguos, con mil años o más.
La atención del público no suele centrase en esa cronología. El interesado en el arte acude al románico, al gótico, al barroco, etc, pero no suele acercarse al prerrománico, probablemente, porque se ha puesto mucha menos atención sobre esas etapas. Un desaliño intelectual sorprendente en una tierra que vio nacer en el entorno de los círculos regios legionenses un estilo propio, con un núcleo de edificios claramente emparentados entre sí y diferentes de otros.
Si San Miguel de Escalada y Santiago de Peñalba son sus representantes más significativos, otras construcciones como Santo Tomás de las Ollas, la cúpula de Palat del Rey, San Miguel de Celanova (éste en Orense), Santa María de Lebeña (en Cantabria) o San Cebrián de Mazote (en Valladolid), entre otros, conforman un grupo sorprendente por su gran desconexión con lo que hubo después (el románico) y por su exotismo, con arcos de herradura y modillones de rollos en el alero del tejado. Es el arte genuino de los reyes de León.
Dentro de las actividades de la asociación, que combina los viajes culturales, las tertulias-debate, video fórum, conferencias y expediciones para indagar, va germinando la conciencia de que existe un apreciable número de edificios de los siglos X y XI que no están reconocidos como tales. Se da el caso de que suelen encontrarse en lugares alejados de grandes rutas y pueblos un poco apartados donde permanecieron preservados.
Así, el prerrománico del reino de León empieza a cobrar valor como un recurso a tener en cuenta para llevar actividad a lugares que creían haber perdido todas las oportunidades. A la importancia individual de estas obras se añade el interés en su promoción como grupo, que es lo que puede dar una base para crear rutas en lugares que parecían olvidados.
Entre los hallazgos encontramos ubicaciones en comarcas y subcomarcas como Valcárcel, Gordón, Luna, Babia o la vega del Porma, que pueden sumar al atractivo de la naturaleza un motivo poderoso más para la visita y el consumo, si hay dónde hacerlo. El patrimonio milenario del prerrománico leonés puede engrandecer la imagen global de marca de León.