Vuelve el Santo Pellejero: "Sin la Semana Santa, no se entendería Genarín"

Los versos del zamorano José Antonio Gago y el ciudadrealeño Francisco José Turrillo serán la compañía de Genarín en esta madrugada del Viernes Santo

02/04/2026
 Actualizado a 02/04/2026
El Santo Pellejero saldrá a la calle pasada la medianoche. | MAURICIO PEÑA
El Santo Pellejero saldrá a la calle pasada la medianoche. | MAURICIO PEÑA

Es la primera vez en los catorce años de vida del Certamen Genariano de Versos Burlescos que dos diferentes rapsodas, de ciudades diferentes y fervores diferentes, se alzan con el galardón. Al margen de su condición de ganadores, en común tienen únicamente parte de su nombre, pues son el ciudadrealeño Francisco José Turrillo Moraga y el zamorano afincado en Segovia José Antonio Gago Martín los afortunados juglares cuyos versos serán declamados en la madrugada de este Viernes Santo. Todo en honor –en loor, si no ponemos genarianos– al «último heterodoxo español», Jenaro Blanco y Blanco, más conocido como Genarín.

Escoger los dos y no sólo uno de los poemas entre los cincuenta presentados y llegados desde distintas partes de la geografía nacional, así como de Argentina y Venezuela, ha sido la forma más justa de fallar el certamen. O lo que es lo mismo, pero en términos dignos del alabado santo: «Según ha explicado el jurado de manera parca y clara, como no puede ser de otra manera dada la austeridad del pellejero, este premio ex aequo ha sido la única solución posible para deshacer el nudo gordiano de la deliberación exigida por la lírica y la sorna de los poemas presentados».

«Esto es una especie de anécdota dentro de mi carrera literaria», cuenta Gago: «Me gusta la poesía satírica y burlesca y esta es una ocasión de escribir ese tipo de cosas». No es la primera vez que sus versos se alzan como los más burlescos de todos los presentados: en 2023, ya tuvo la oportunidad de erigirse –como escribió Julio Llamazares en su evangelio apócrifo– «merecedor de su perdón eterno». 

«Un poema como este no tiene más camino que salir ahí», continúa el autor de ‘Los náufragos del orujo’; una pieza que, como todas, exalta al personaje y la tradición leonesa en una suerte de oda que, impregnada de ironías, no deja a un lado la actualidad. Aunque, en realidad, su texto lleva escrito desde el año pasado: «No han cambiado muchas cosas. Las guerras siguen ahí, como las injusticias y ese tipo de cosas».

Es un asiduo del certamen. Se ha presentado en más de una ocasión, guiado por una filosofía hecha acertijos, coplas y hasta forma de contar en el Mus. «Simplemente me parece divertido tomarse las cosas por el lado satírico, porque si no habría que llorar muchas veces», considera el zamorano, que también ha recibido premios de cofradías más tradicionales, en una muestra de que hay espacio para sendas celebraciones. «Genarín no se entendería si no existiera la Semana Santa», termina por decir.

José Antonio Gago Martín y Francisco José Turrillo Moraga, ganadores del XIV Certamen Genariano de Versos Burlescos. CEDIDA
José Antonio Gago y Francisco José Turrillo, ganadores del Certamen Genariano de Versos Burlescos. | CEDIDA

Bastante diferente es el caso de Francisco José Turrillo Moraga. Apasionado de la Semana Santa y ferviente cofrade, ha llegado a ejercer incluso como presidente de la Asociación de Cofradías de su ciudad natal. Es la primera vez que se presenta al certamen; a un certamen literario en general. El autor de ‘Décimas brulescas a nuestro santo patrón de borrachines y templarios, San Genarín de León’ atribuye su suerte al pellejero: «Ha querido que vengamos este año aquí a León y nada; para allá vamos».

Ha tenido que pedir permiso a su agrupación musical, que toca durante toda la Semana Santa de Ciudad Real, para recalar esta próxima madrugada en la capital leonesa. Ha dejado a un lado temporalmente sus obligaciones cofrades para tornarse de pronto en un hermano más de la Cofradía de Nuestro Padre Genarín. «No se puede olvidar que la Semana Santa no solamente es religiosa», dice: «Tiene su parte de antropología, de cultura y fiesta y la intención de pasarlo bien».

Hace mención de la Pandorga ciudadrealeña; una costumbre que, salvando mucho las distancias, saca lustre al aspecto más festivo de estos días de Pasión. «Incluso siempre las confraternidades han estado un poco al margen de la Iglesia», ejemplifica: «Lo que hacen en la calle no es exactamente lo que dice la liturgia católica». 

Conoció la tradición como la conoce todo el mundo. Siempre hay alguien de León que, en cualquier parte, habla de Jenaro; de Genarín si es con cadencia de la tierra. Especialmente ilusionado por su llegada venidera a la ciudad, confiesa que la consabida procesión sería completamente impensable en Ciudad Real. «En la misma madrugada, aquí sale una cofradía y enseguida se mete y no hay nadie en las calles», relata.

Es por eso que le entusiasma ser uno de los pregoneros de la devoción a Genarín. Y uno de los recitadores –el ciudadrealeño sí que acudirá– en un responso secular que deja reposando un rato la sobriedad de estas fechas para conceder todo el protagonismo a un personaje sempiternamente ebrio que, sin pretenderlo, se convirtió en santo. Que se convirtió en el Santo Pellejero cuya muerte lloran, como la Moncha, pero también ríen todas las gentes que, en la madrugada del Viernes Santo y sobre todo en su memoria, beben una copina de orujo.

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