Cuando cuentas con una ijada de atún blanco en tu poder, no puedes por menos que sentirte un auténtico guisandero. Dudas entre, a la plancha, en brasas o al horno. Elijo el infierno y me apresto a precalentarlo. Fuerte, 220° serán suficientes. Empezamos preparando, esta vez en microondas que algo más que para calentar leche tenía que hacer, unas patatas peladas y cortadas en rodajas de medio centímetro de grosor, las ponemos en un bol y las salpimentamos, pringamos de aceite de oliva y mojamos con un chorrín de vino blanco. Envolvemos en tres o cuatro capas de film transparente y al aparato, a máxima potencia, 12 minutos. Al sacarlas cuidado con el vapor que se ha generado.
Acomodar las papas en una fuente refractaria y acostar encima la media ventresca que ya estará limpia y partida a la larga. Sal y pimienta, el jugo de las patatas que quedó en el bol y poner alrededor mi socorrido pisto de hortalizas. Aprovechar el calentamiento del mejor ayudante (horno) y que trabaje, sin perder de vista, 10-12 minutos y estará rico y jugoso. A la mesa, será suficiente para compartir entre dos comensales.
Creo que no me hará falta pan.
Albarín de la DO León, Kira, de barrica, de las bodegas Gordonzello.
Este producto, ventresca de bonito, me hace creer un privilegiado. Que fácil, que maravilla... cuanto tenemos que agradecer a la naturaleza que nos ofrece sus frutos.
Y la otra media, la reservo para otra ocasión...
¡Tranca!
La ventresca de bonito al horno de Marcelo Ramón
RECETA | El cocinero leonés presenta un plato con el que sentirse un auténtico guisandero
06/09/2025
Actualizado a
06/09/2025
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