Los actos comenzarán a las 11 horas con la apertura del mercado tradicional, al que, como cada año, acudirán vendedores de los más diversos productos, desde comestibles (nunca faltan el queso, los embutidos, las mermeladas o los licores) a abalorios, cerámica, madera o mimbre. A mediodía tendrá lugar un taller de jabones de lana, impartido por la hilandera y artesana Alba Rueda. A las 13 horas, exhibición de cetrería. A las 15 horas, la ya habitual paella (será inevitable la comparación con la del pasado domingo, incluida dentro de la programación de las fiestas locales) y, posteriormente, durante toda la tarde, tendrán lugar una serie de juegos infantiles. Ya que se trata de una feria tradicional, a lo largo de estos doce años durante los que se ha venido celebrando esta iniciativa se han organizado diversos juegos infantiles que se podría denominar ‘de época’, en los que se viaja en el tiempo a los que fueron entretenimientos durante décadas, cuando había vida en los pueblos y, sobre todo, cuando había niños y niñas que buscaban en la tradición la diversión que hoy buscan, casi siempre, en la tecnología. Será entre las 17 y las 20 horas.
Cuando finalicen, a modo de merienda, se repartirán las sopas de trucha, elaboradas también de forma tradicional, siguiendo la receta que fue típica durante muchos años en toda la comarca del Condado.
El cierre a esta XIII Feria Tradicional, como ha ocurrido todos los años en los que se ha celebrado, corre por cuenta del grupo Mayalde, un éxito asegurado entre un público que les adora por recuperar de forma verdaderamente original los cantares tradicionales de todo el Oeste castellano, desde la hermosa Sierra de Francia hasta la preciosa ribera del Porma.
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