Francesc Boix, el fotógrafo de Mauthausen

En los juicios de Núremberg el único español que declaró fue el fotógrafo catalán Francesc Boix

30/11/2025
 Actualizado a 30/11/2025
Francesc Boix en Mauthausen.
Francesc Boix en Mauthausen.

Al 50 aniversario de la muerte de Franco hay que sumar este año que corre el 80 aniversario de los Juicios de Núremberg. Consistieron en un conjunto de procesos emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la II Guerra Mundial, en las que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacional-socialista de Adolf Hitler, en los diferentes abusos y crímenes cometidos por el Tercer Reich a partir de 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen en 1945.

Estos juicios, dirigidos por el TMI (Tribunal Militar Internacional), tuvieron gran repercusión en la opinión pública mundial. El primero de ellos fue contra 24 de los principales dirigentes del gobierno nazi capturados. En él participaron 240 testigos y hubo aproximadamente 300.000 declaraciones. Los 24 acusados se declararon inocentes y cargaron sobre Adolf Hitler toda la culpabilidad de los crímenes cometidos, siendo mencionado 1.200 veces durante el juicio. El tribunal dictó 12 condenas de muerte, 3 cadenas perpetuas, 4 entre 10 y 12 años de prisión, 3 absueltos, Martin Bormann ‘in absentia’ y Roberto Ley muerto previamente. Al menos 4 jerarcas nazis y un funcionario del Tercer Reich se quitaron la vida antes o después de haber sido condenados. Diez fueron ahorcados en el gimnasio de la prisión de Núremberg.

Para el escritor italiano Primo Levi, judío sefardita italiano superviviente de Auschwitz (que acabó muriendo a los 68 años en Turín tras un dudoso suicidio), los Juicios de Núremberg constituyeron una “simbólica, incompleta, parcial y sagrada representación”. A pesar de ello, Levi declaró haberse sentido “íntimamente satisfecho” con este primer proceso que marcó el inicio de una Justicia Institucional permanente; si bien, es en ocasiones considerado como una “justicia del vencedor”, no exento de “zonas de sombras”.

El único español que declaró en el primer Juicio de Núremberg fue el fotógrafo catalán Francesc Boix. Su testimonio, junto con la aportación de negativos de miles de fotografías que se embolsó clandestinamente del campo de concentración de Mauthausen, fue crucial para probar ante el tribunal la responsabilidad criminal de los altos dirigentes nazis.

Francesc Boix Campo (Barcelona, 1920 – París, 1951), militante del Partido Comunista Catalán, ejerció en su juventud como fotógrafo de la revista Juliol. Durante la Guerra Civil combatió en el Ejército republicano, inscrito en la 30ª División. En febrero de 1939 se exilió a Francia y formó parte de una Compañía de Trabajadores Extranjeros integrada en el Ejército francés, participando en la Resistencia Francesa. En mayo de 1940, como otros muchos españoles exiliados, cayó prisionero de los alemanes. Tras pasar por varios campos de concentración, donde aprendió alemán, a principios de 1941 ingresó en Mauthausen, registrado con el número 5.185 y destinado al laboratorio fotográfico.

Gracias a esa situación privilegiada, Boix consiguió sacar a escondidas los negativos de unas 2.000 fotos que mostraban las atrocidades cometidas por los nazis y que sirvieron en los juicios como irrefutables pruebas acusatorias. En muchos aparecían también los rostros de los SS responsables del campo y altos cargos del nazismo que lo visitaron.

Boix testimonió en Núremberg contra jerarcas como Albert Speer o Ernst Kaltembruner, siendo su declaración fundamental para destruir la estrategia de defensa de quienes afirmaban desconocer lo que ocurría en los campos. Kaltembruner, condenado a muerte, señaló que las fotos eran un montaje. Pero el fiscal mostró los negativos salvados por Boix, donde se aprecia al militar alemán junto al líder de las SS Heinrich Himmler visitando Mauthausen; campo en el que, junto al de Auschwitz, se cometieron las mayores barbaridades nazis calificadas como genocidio, vocablo creado por el jurista judío polaco Raphael Lemkin.

Tras su liberación, Boix trabajó en Francia como reportero gráfico en la prensa cercana al Partido Comunista Francés. Optó, en principio, sacar las fotos a la luz por su cuenta y riesgo, pero finalmente fueron publicadas en la revista Regard, causando una gran conmoción.

Francesc Boix falleció en París a la edad de 30 años, probablemente debido a una enfermedad renal relacionada con su estancia en Mauthausen. Fue enterrado en el cementerio parisino de Thiais. El 16 de junio de 2017 sus restos mortales fueron exhumados y sepultados con todos los honores en el cementerio parisino de Père Lachaise, en un acto con la asistencia de la alcaldesa de París Anne Hidalgo, gaditana naturalizada francesa y primera mujer en ocupar ese cargo. Los negativos de Boix, propiedad de la Amical de Mauthausen, están depositados en el Museo de Historia de Cataluña.

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