Un centenar de leoneses volvieron ayer a recordar, una vez más, a Francisco Franco 50 años después de su fallecimiento y a José Antonio Primo de Rivera, cuando se cumplen 89 desde que fuera asesinado. La Iglesia de Santa Marina la Real fue el lugar - ya habitual para este acto en los últimos tiempos- donde se concentraron para celebrar una misa en homenaje tanto al dictador como al político falangista, dos de los personas más trascendentales del siglo XX en España.
Y la cosa volvió a tensarse en los aledaños de la iglesia. Aunque afortunadamente no se alcanzaron las cotas del año pasado, cuando el clima de enfrentamiento provocó que se acabase cantando el ‘Cara al Sol’ con el brazo derecho alzado por una decena de personas, lo acontecido ayer a las puertas de la iglesia entre miembros de un bando y de otro se limitó a dos cánticos cruzados. La rápida intervención de las patrullas policiales presentes en el lugar evitó que la cosa fuese a más.
Traquilidad gracias al control policial
Desde veinte minutos antes del comienzo de la misa, la presencia de dos furgones de la Policía Nacional y una patrulla de la Local generaba cierta tensión en el ambiente, si bien finalmente no tuvieron que intervenir en nada más. Aquellos que acudieron a la Eucaristía entraron a la iglesia en silencio, sin espabanes ni provocaciones. Tampoco lo hicieron los contrarios, pues no fue hasta pasados unos minutos del inicio de la misa cuando empezaron a proclamar mediante un altavoz su rechazo al homenaje a Franco y Primo de Rivera.
"La Ley de Memoria Histórica afirma que se deben prohibir los actos y homenajes que enaltezcan el fascismo", afirmaban. "Hoy, sin embargo, vemos hoy aquí otra vez que se ha celebrado la misa con total impunidad", prosiguieron a la par que criticaban al párroco que la oficiaba: "Fascista y cura, la misma basura". Finalmente, aseguraron que su deber era "salir a las calles y gritar una y otra vez que no pasarán".