Trece besos para rescatar la memoria de los cines leoneses

El Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León inaugura en Palencia una exposición que conecta el icónico beso de Doisneau con la desaparición de las salas cinematográficas en León

11/04/2026
 Actualizado a 11/04/2026
Cartel de la muestra que pone en valor los cines leoneses. | L.N.C.
Cartel de la muestra que pone en valor los cines leoneses. | L.N.C.

El Festival Internacional de Fotografía de Castilla y León (FIFCYL) inaugura este 15 de abril en Palencia la exposición ‘Trece BeS.O.S.’, una propuesta colectiva que toma como punto de partida uno de los iconos universales de la fotografía, el célebre beso captado por Robert Doisneau en el París de 1950, para reinterpretarlo en clave contemporánea y con una mirada centrada en la memoria urbana leonesa.

Comisariada por Alfonso Ordóñez y con diseño expositivo de Raquel Santamarta, la muestra reúne a trece fotógrafos que han trabajado sobre un mismo concepto: capturar el gesto del beso en escenarios donde antaño hubo cines en León, hoy desaparecidos o transformados. Participan Amando Casado (Cine Velasco, Astorga), Carmen Coque (Cine Alfageme), Divina Quinina (Cine Mary), Belén Sánchez-Campos (Cine Azul), Juan Luis García (Cine Trianon), Marc GreenBase (Cines Van Gogh), Julia Liébana (Cine Crucero), Juan Marigorta (Cine Abella), Robés (Teatro Villafranquino, Villafranca del Bierzo), Jesús F. Salvadores (Cine Condado), Esther Santás (Cine Beltrán-Lapar), Vega (Teatro Emperador) y Mary Wilson (Teatro Principal).

La iniciativa propone así un recorrido emocional por espacios que formaron parte de la vida cultural de la ciudad y la provincia, muchos de ellos hoy desaparecidos. La exposición no solo apela a la nostalgia, sino que establece un paralelismo entre aquel París que comenzaba a reconstruirse tras la guerra y el contexto actual marcado por las crisis recientes. En ese marco, los autores exploran cómo las ciudades cambian, derriban y reinventan su relato, dejando atrás salas que durante décadas fueron puntos de encuentro social.

‘Trece BeS.O.S.’ plantea así una reflexión sobre la transformación del paisaje urbano y la pérdida de referentes culturales, pero también sobre la capacidad de los ciudadanos para resignificar esos lugares. Las fachadas, los grafitis y las cicatrices del paso del tiempo se convierten en nuevos escenarios donde el beso, como símbolo universal, sigue teniendo cabida.

Lejos de un mero ejercicio de evocación, la muestra reivindica que incluso en ciudades que han visto desaparecer parte de su identidad cinematográfica, todavía hay espacio para nuevas historias. Besos que, como sugiere la exposición, no ignoran la convulsión del presente, sino que la desafían desde la intimidad y la memoria compartida.

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