Fue uno de los grandes artistas leoneses. Y lo sigue siendo, porque los artistas verdaderamente gran adquieren, a través de su obra, el don de la inmoralidad. Rosendo García Ramos contemplaba el Teleno desde su fascinante estudio de San Justo de la Vega y tenía la capacidad de atrapar la magia de la luz. Antes que en su pueblo lo hizo por media Europa, la que recorrió como un intrépido aventurero en sus años de juventud, y quedó fascinando por la forma en la que el atardecer estallaba sobre la inmensidad del Tajo en Lisboa. Falleció en 2022 pero su legado permanece intacto. Y su recuerdo. San Justo de la Vega le rinde homenaje este domingo 20 de septiembre en el contexto del XXXIV Certamen Nacional de Pintura al Aire Libre. El acto de entrega de premios (edificio de usos múltiples, calle la Carrera, 26, 19 horas) servirá también como punto de encuentro de amigos y vecinos y, al mismo tiempo, para presentar la escultura que la artista local Julia Rodríguez Villar ha creado en su memoria y cuyos detalles repasa en esta entrevista.
– El próximo 20 de septiembre San Justo de la Vega descubrirá una escultura creada por usted en homenaje a Sendo. ¿Qué supone asumir el reto de representar a un artista tan querido en su pueblo?
– Asumir esta obra ha sido un desafío inmenso y una responsabilidad que he afrontado con muchísimo respeto. Sendo era una persona profundamente querida y reconocida por todos en San Justo de la Vega. Por eso, mi mayor empeño ha sido lograr un homenaje digno que esté a la altura de su memoria, partiendo de mi propio lenguaje artístico, pero siempre desde el máximo cariño y consideración hacia su trabajo y hacia nuestro pueblo.
– Sendo fue también su maestro y una de las primeras personas que la acompañó en su aprendizaje artístico. ¿Qué recuerda de aquella etapa y qué influencia tuvo en su decisión de dedicarse a la escultura?
– Mi vocación artística venía de más atrás, aunque con 13 años me apunté a sus clases extraescolares en el colegio porque por fin había una actividad que conectaba conmigo. Él era pintor y nos enseñaba a dibujar con carboncillo, por lo que su taller no estaba enfocado a la escultura ni a proyectar una salida profesional (algo de lo que a esa edad ni eres consciente). Sin embargo, sí fue la primera vez que percibí la diferencia entre la plástica escolar y el dibujo desde una mirada profesional. De él guardo el recuerdo de su calma y una paciencia que se agradecía y que resultaba inspiradora.
– ¿Cómo era su relación personal con él y qué faceta de Sendo ha querido reflejar especialmente en esta obra?
– No mantenía un contacto personal con él, pero siempre sentí un gran respeto por su trabajo y su trayectoria. Sendo abarcó distintas disciplinas artísticas, pero la imagen que guardo de él desde mi infancia es la de pintor, por eso me resulta su faceta más representativa para inmortalizar en esta obra.
– Sin desvelar por completo la sorpresa antes de la inauguración, ¿cómo es la escultura y qué materiales y técnicas ha utilizado para realizarla?
– Es una escultura en metal construida por piezas. Para modelar el material y darle forma recurrí tanto a la fragua como al soplete y al plegado de la chapa, ensamblando finalmente el conjunto mediante soldadura. Sin romper del todo la sorpresa para la inauguración, puedo adelantar que la obra combina varias dimensiones: por un lado, su figura personal, donde destacan rasgos tan suyos como su sombrero y su bigote. Por otro lado, he incluido la figura del peregrino, que es un elemento icónico tanto de su pintura como de su escultura. Y finalmente, he querido reflejar sus grandes pasiones más allá del arte: la lectura y el viaje, representadas a través de un libro y de una maleta que además guarda tanta relación con la simbología del caminante. Son detalles que dialogan entre el hombre que todos conocimos y el creador que tanto nos dejó.
– ¿Cuál fue el momento más difícil del proceso: encontrar la idea, captar su personalidad o enfrentarse a la responsabilidad emocional del homenaje?
– Lo verdaderamente difícil estuvo en el peso del taller y en el peso emocional del encargo. Por un lado, la exigencia técnica de domar y modelar un material tan duro como el metal. Y por otro, la responsabilidad de que este tributo tenga el calado que merece: el vértigo de lograr una pieza con la que tanto su entorno más cercano como todos los vecinos del pueblo sientan que Sendo está ahí reflejado.
– ¿Ha recurrido a fotografías, recuerdos personales o conversaciones con familiares y amigos para construir la imagen de Sendo que veremos en la escultura?
– Sí, totalmente. Para construir una figura fiel no basta con la representación física; hay que entender su universo. En ese sentido, las conversaciones con su entorno especialmente con su mujer Marisa y con admiradores de su trabajo, fueron fundamentales. De ahí surgieron detalles muy concretos que he integrado en la obra: su pasión por la lectura (evidente al ver su casa repleta de libros) o ese espíritu viajero que lo llevó a recorrer parte de Europa en vespa, algo que represento a través de la maleta. Por otro lado, las fotografías han sido una herramienta clave en el taller. Me han servido para estudiar su fisonomía y analizar la expresión anatómica de esos rasgos tan característicos de su rostro, buscando que la identidad de Sendo quede reflejada en el metal.
– El homenaje se celebrará durante el XXXIV Certamen Nacional de Pintura al Aire Libre, que desde este año llevará el nombre de Sendo. ¿Cree que es el marco más adecuado para recordar su figura y su legado?
– Sin duda, como comentaba antes, su faceta de pintor es la que mejor define su legado, por lo que no imagino un marco más idóneo. Que este homenaje se celebre dentro de un certamen que a partir de ahora lleva su nombre (y en el que muchos artistas acuden año tras año a retratar con cariño la tierra que lo vio crecer) es un gesto tan merecido como oportuno. Es la forma más viva y natural de mantener su memoria en el corazón de la vida cultural del pueblo.
– San Justo de la Vega conserva varias obras públicas de Sendo, como las dedicadas a los cardadores y a los donantes de sangre. ¿Qué significa que ahora sea otro artista del pueblo quien quede representado en una escultura?
– Para mí es un honor enorme y una responsabilidad muy especial. Sendo dedicó gran parte de su obra a retratar la identidad, los oficios y la gente de nuestra tierra, pero también al caminante que estaba de paso. Que ahora me toque a mí, como escultora y vecina del pueblo, rendirle homenaje a él y firmar la obra que lo recuerde es una forma precisa de cerrar el círculo. Es dar continuidad a ese compromiso con el arte local, pero esta vez con Sendo como protagonista.
– Usted nació en Astorga, pero eligió regresar a la casa y a las tierras de sus abuelos en San Justo, unas raíces que aparecen constantemente en su trabajo. ¿Qué peso tiene el pueblo en su identidad artística?
– Tiene un peso fundamental. Astorga es donde crecí, donde nació mi vocación y un lugar que me ha respaldado profesionalmente en varias ocasiones. Pero San Justo es el espacio que me dio el asentamiento necesario para consolidar mi lenguaje como escultora. El entorno no solo me ofrece el espacio físico para desarrollar mi trabajo con libertad, sino una perspectiva más pausada para observar las formas de la naturaleza y reaprovechar sus elementos en mis piezas. San Justo no es solo dónde está mi taller y mi hogar: es la base que le da solidez, carácter y raíz a mi discurso artístico.
– ¿Qué le gustaría que sintieran quienes acudan el 20 de septiembre, a las 19:00 horas, al Edificio de Usos Múltiples para descubrir la escultura y recordar juntos a Sendo?
– Me gustaría que sientan un impacto real al descubrirla y que reconozcan en ella la esencia de Sendo, que al mirarla perciban un homenaje digno de su figura y sientan la obra como algo suyo. Ojalá cumpla ese propósito y sirva para mantener viva su memoria en San Justo, mucho más allá de nuestro tiempo.
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